domingo, 16 de octubre de 2011

Las incidencias de la bebé.

Aún no sé muy bien qué ha pasado con las Blackberries, ni por qué son las Blackberries y no los. Pero como sigo en lo de dejarme llevar, ahí estoy, con mi Blackberry y sus incidencias. Esta semana pasada, desde que murió Steve Jobs, para ser exactos, los amantes de las BB (entre los cuales me incluyo) hemos tenido problemas con ellas. Los problemas de los demás los desconozco. Los míos han sido 1: recibir los whatsapps unas horas más tarde, 2: no poder hacer check-ins en foursquare. Ahora es cuando siento una mezcla de vergüenza y alegría. Mis problemas son ridículos, y eso me da vergüenza y alegría a partes iguales. Debo dejar de llamarlos problemas y así la vergüenza desaparecerá, y sólo quedará la alegría.

El mundo se va al garete, la economía mundial, el desempleo, la falla de la isla del Hierro, 30 grados a mediados de octubre... y mis problemas son el whatsapp y el foursquare, si esto no es motivo de alegría... Que no es que sea una ignorante, ni una snob, o igual sí. No, no es eso. Y vivo en el mundo real, me han reventado dos lunas del coche en ocho días, una para robar el estéreo y otra para robar los altavoces. He tenido que alquilar una plaza de garage para evitar que me roben el volante, que por lo visto es muy deseable. Todo esto por comprar un Saxo de segunda mano, con 14 años, llantas de aleación, cristales tintados y volante y pomo deportivos. ¡Que no es mi culpa! ¡Que el coche ya estaba así cuando yo lo compré! ¡Que yo sólo quería un utilitario que consumiera poco y se aparcara bien! Me pongo enferma, así que lo voy a dejar ahí.

Incidencias con la BB. Ya no me avergüenzo. Es más, ojalá todas todas las incidencias fueran así, que no me funcionen ni el whatsapp ni el foursquare. Además Vodafone ha prometido compensarme por los inconvenientes causados sin necesidad de reclamar. Ja ja ja! Esa sí que es buena.