martes, 9 de abril de 2013

Un rayo de sol (oh oh oh)

Yo soy de las que se cabrea cuando todo el mundo habla de que hace mucho frío en invierno y mucho calor en verano. Siempre pienso que habría que cabrearse si fuera al revés. Menos dos grados el 25 de julio, eso sí sería noticia, una noticia de mierda por otro lado. Aquí donde yo vivo no hay ni primavera ni otoño, sólo hay un interminable invierno y un verano más o menos decente, dependiendo de las tormentas y de lo fresco que venga agosto. Así que no soporto el típico comentario "tengo unas ganas de que pase el calor... es que en invierno te abrigas y ya, pero en verano... no sabe uno que hacer", ¡zas! en toda la boca. Te abrigas y ya, te abrigas y ya... ¡una mierda!

El caso es que esta primavera, por llamarla algo bonito, está sacando de quicio hasta a los más acérrimos defensores de los fríos y los vientos y las lluvias. Y me alegraría si no fuera porque yo también la estoy sufriendo, y mucho. Cuánta agua, por dios, para que luego abran los embalses y nos quedemos secos a mediados de julio. Cuánto viento, ¿para qué? no lo sé, para molestar, yo creo. Cuánto frío, coño, que estamos a 10 de abril mañana, y vamos con abrigo gordo, gorro, bufanda y guantes, que ya está bien de verdad, ya está bien.

Yo el calentamiento global no lo pillo, vamos, que no lo veo por ningún lado, por lo menos en Salamanca. El cambio climático sí. El clima ha cambiado, ha pasado de ser malo a ser muchísimo peor. Cuando vivía en Escocia me dijeron que el clima cambiaría a más húmedo. Yo no podía creérmelo, ¿cómo más húmedo? si allí llueve prácticamente 360 días al año. Ahora lo veo claro. Ésta que solía ser tierra de cereales, de secano, la meseta norte amarillenta, ardua y enjuta como sus gentes, se ha convertido en todo una pradera verde y casi voluptuosa. Eso sí, las gentes están de peor humor que de costumbre, incluida una servidora.

Y es que el tiempo, digan lo que digan afecta al humor y mucho. Yo dejé mi trabajo, mi apartamento, a mi novio y una vida ya medio encaminada por los inviernos fríos pero soleados, los veranos de cielos azules, por el sol asegurado durante semanas, casi meses. Por el sol.

Volverá, claro que sí. Anuncian que este fin de semana será soleado y subirán las temperaturas. Será una breve tregua, o será algo medio duradero, no lo sé. Sólo sé que todos estaremos de mejor humor, que buena falta nos hace.

miércoles, 3 de abril de 2013

Diminuta.

El otro día me comentaba E que sólo escribo cosas cuando estoy cabreada. Puede ser. Cuando me cabreo prefiero canalizar la energía negativa escribiendo en lugar de dando puñetazos a una pared, o haciendo llamadas a las 5 de la mañana para molestar. Y cuando estoy contenta no necesito canalizar la energía positiva, sólo disfrutarla, quedármela, save it for a rainy day, dicen los anglosajones. Pues sí, la guardo para un día lluvioso, o para un mes lluvioso, o para un trimestre lluvioso. Joder, ¡que pare de llover ya!

Me he desviado del tema. Lo que yo quería decir es que como la gente ha decidido usar la palabra grande como si fuera un halago, pues yo he decidido usar la palabra pequeño, como un insulto. Así que si alguna vez me refiero a vosotros como pequeños, sabed que os estoy insultando.

El rencor nos hace pequeños, el no haber sabido estar a la altura nos hace pequeños, el aburrimiento en un mundo lleno de posibilidades nos hace pequeños. Las personas viles, que sólo desean la desgracia ajena para intentar cambiar lo desgraciados que son, esas personas son pequeñas. Los que van de víctimas, los que van de humildes pero siempre tienen que ser protagonistas, también son pequeños. Los que no buscan triunfar sino ser testigos de los fracasos de los demás, los que se alegran de los fallos ajenos, son personas muy pequeñas.

Y los demás, como vivos que estamos, como grandes que somos, tenemos que hacer lo que nos corresponde. Seguir adelante, viviendo, triunfando, cayéndonos, levantándonos, aprendiendo.

Yo soy una persona grande en todos los sentidos, soy alta, ancha y muy buena persona. Y tú no eres más que una personilla rencorosa, envidiosa y falta de talento. Eres pequeña. Muy pequeña. Diminuta.