No, no estoy nada preocupada. Hubo unos minutos ahí, de incertidumbre. Pero creo que todo está bien. Que no importa que abra un poco la ventana. Al fin y al cabo la persiana está bajada. No puedo verte.
No hay nada ni nadie mejor ni peor que tú. Que tú y que yo. Ya que nunca fuimos nosotros, siempre tú y luego yo. Detrás. Idiota. Perdida. Idiota perdida. Humana.
Recuerdo los árboles danzando con el viento de junio a través de tu ventana. Hospitales y chicos jugando al fútbol. Chopos con hojas de confeti. Qué bonitos son los chopos cuando hay viento. Aún me calman.
Aquella mañana de domingo ya cerca de mí, recostado sobre el lado izquierdo. El colchón en el suelo de la habitación. Sin vistas. Una camisa de cuadros azules y blancos. No, no de mantel. Una camisa de cuadros preciosos. Se abría un poco en forma de triángulo y dejaba ver tu vientre. ¿Los hombres tienen vientre? ¿O es cosa de madres? Da igual, tu no eras un hombre. Ni yo una mujer. Salvo sobre aquel colchón. Veo aquel pedazo de tu vientre y quiero que subas la persiana porque no puedo verte.
Tenían razón, todos. El tiempo pasa y todo pasa con él. A veces se me olvida y a veces siento punzadas en el corazón. A veces te recuerdo y a veces se me olvida que no puedo verte. Que no quiero verte.
lunes, 29 de septiembre de 2014
martes, 9 de septiembre de 2014
Lo mejor de lo mejor.
Cuando era pequeña y había algo rico de comer siempre me surgía la misma duda, ¿me como primero lo que más me gusta o lo dejo para el final? Lo dejaba para el final, la mejor patata frita, la más tierna y a la vez crujiente; el macarrón con más bechamel y más queso encima; la bola de helado de chocolate... Me empezó a pasar que me llenaba y a veces no podía acabar todo el plato. Hacía grandes esfuerzos para acabar todo y saborear por fin la súper patata, el súper macarrón o el súper helado. Con la consiguiente pesadez de estómago posterior.
Así que nada de bobadas, que hay muertes repentinas. Que hay una patata estrella entre el resto, me la como, no sea que luego esté demasiado llena. Que veo el pantalón de mis sueños el 28 de junio, me lo compro no sea que en rebajas vuele. Que tengo un vestido ideal para el bautizo del hijo de menganita dentro de 6 meses, lo estreno.
Pues bien, queridos organizadores de las Ferias y Fiestas de Salamanca 2014. Si sabéis que el público charro es difícil de mover (mucha escoba up the ass), si tenéis tres grupos para tocar un martes noche, si tras Lulú & The Rockets tenéis la plaza medio llena y medio animada... ¿no sería lógico poner como segunda banda Los Coronas? Pero para qué coño vamos a usar la lógica, eso es de antiguos. Mejor dejamos a Los Coronas para el final, y metemos a los Redneck Surfers (cuyo nombre no saben ni escribir los de la web oficial de las fiestas).
Es martes y creo que escudados por el hecho de que más de media ciudad está en paro la organización debe haber pensado, bah... aguantan de sobra, total mañana no tienen nada que hacer. Pues no, en la primera canción de los Surfers de Interior como ellos mismos se definen, la gente ha empezado a irse. En la tercera ya había grandes calvas en la plaza, resultado de lo buena cantante que es la vocalista. Madre mía.
Una pena porque para cuando Los Coronas hayan empezado deben haber quedado en la plaza unas docenas de personas, una o dos. Docenas digo. Y de verdad que cuando yo he llegado a eso de las 10 estaba decentemente medio llena y la gente hasta se movía (oh milagro de la virgen de la vega). Debo haberme ido de allí a eso de las diez y media pasadas. Empachada de patatas quemadas y secas, de macarrones sin pizca de queso y de helado de vainilla. No me cabía ya la patata buena, ni la bechamel ni el chocolate. Imposible, un bocado más y no respondo.
Así que definitivamente ya no tengo duda alguna, no dejes para luego lo mejor. Lo de que lo mejor está por llegar puede o no ser verdad, igual cuando llegue lo mejor ya te has hartado de lo peor y te has largado, como yo esta noche.
Así que nada de bobadas, que hay muertes repentinas. Que hay una patata estrella entre el resto, me la como, no sea que luego esté demasiado llena. Que veo el pantalón de mis sueños el 28 de junio, me lo compro no sea que en rebajas vuele. Que tengo un vestido ideal para el bautizo del hijo de menganita dentro de 6 meses, lo estreno.
Pues bien, queridos organizadores de las Ferias y Fiestas de Salamanca 2014. Si sabéis que el público charro es difícil de mover (mucha escoba up the ass), si tenéis tres grupos para tocar un martes noche, si tras Lulú & The Rockets tenéis la plaza medio llena y medio animada... ¿no sería lógico poner como segunda banda Los Coronas? Pero para qué coño vamos a usar la lógica, eso es de antiguos. Mejor dejamos a Los Coronas para el final, y metemos a los Redneck Surfers (cuyo nombre no saben ni escribir los de la web oficial de las fiestas).
Es martes y creo que escudados por el hecho de que más de media ciudad está en paro la organización debe haber pensado, bah... aguantan de sobra, total mañana no tienen nada que hacer. Pues no, en la primera canción de los Surfers de Interior como ellos mismos se definen, la gente ha empezado a irse. En la tercera ya había grandes calvas en la plaza, resultado de lo buena cantante que es la vocalista. Madre mía.
Una pena porque para cuando Los Coronas hayan empezado deben haber quedado en la plaza unas docenas de personas, una o dos. Docenas digo. Y de verdad que cuando yo he llegado a eso de las 10 estaba decentemente medio llena y la gente hasta se movía (oh milagro de la virgen de la vega). Debo haberme ido de allí a eso de las diez y media pasadas. Empachada de patatas quemadas y secas, de macarrones sin pizca de queso y de helado de vainilla. No me cabía ya la patata buena, ni la bechamel ni el chocolate. Imposible, un bocado más y no respondo.
Así que definitivamente ya no tengo duda alguna, no dejes para luego lo mejor. Lo de que lo mejor está por llegar puede o no ser verdad, igual cuando llegue lo mejor ya te has hartado de lo peor y te has largado, como yo esta noche.
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lunes, 8 de septiembre de 2014
Normal.
A veces, cuando siento la urgencia de hacer algo estúpido, como por ejemplo mandar un mensaje a mi ex, escribo aquí, para desahogarme. A ver si se me pasa. Entonces, mi gato maúlla porque no hay agua en el bebedero y una vez más la realidad se impone. Me levanto intentando llegar a la cocina sin pisar a mis perros, que están tumbados a mis pies por culpa de los ridículos fuegos artificiales. Lo que me costó decir esta palabra bien, siempre decía articifiales. Lleno la jarra de agua, lleno el bebedero y vuelvo al sillón. ¿Resultado? Ya se me ha olvidado por qué tenía la urgencia de hacer algo estúpido, como por ejemplo mandar un mensaje a mi ex.
En realidad no tengo mucho que decir, así que ya adelanto que esta entrada va a ser así, sosona.
Me estaba preguntando a qué vendrá la necesidad esta de hacer el idiota a veces, y bueno, en mi caso puede ser que lleve dos fines de semana comportándome como si tuviera 20 años. He salido, me he bebido varios bares, he bailado hasta las tantas, he vuelto de día con los clásicos doritos tex-mex como desayuno pre-cama. Me lo he pasado muy bien. Y creo que ayer era que pensaba, joder, esto ya no es propio de una pureta como yo, pero es que lo que hacen los puretas como yo, la gente "normal" me llama tanto la atención como inmolarme en honor a Odin.
Salamanca no es para "madurar" en ella, es para venir a estudiar y largarte a los 23 ó 24, o bueno algo más tarde si quieres, e irte a crecer a otro lado. Donde la gente crezca a tu ritmo. Es que no sé cómo explicarlo. A mí me gustan los baretos de mierda a los que he ido desde los 18, y no lo puedo evitar, y no me gustan otros, no me gusta ni la música, ni la gente, ni los precios, ni el rollo charro provinciano. Que no, que es que no lo soporto. Y ahora que lo pienso tengo hasta suerte, de tener sobrinos jóvenes que me sacan del corral, de parecer algo más joven de lo que soy y de aguantar hasta las mil si hace falta. Aguantar no es la palabra porque es medio negativa, y yo no aguanto, disfruto hasta las mil.
Adri, Radka, Dani, Irene, Laura, Gerardo y Lauren. Gracias chicos por estas veladas de colores.
¿Ves que bien? Ya puedo dormir tranquila que por lo menos esta noche ya no voy a hacer nada estúpido, creo.
En realidad no tengo mucho que decir, así que ya adelanto que esta entrada va a ser así, sosona.
Me estaba preguntando a qué vendrá la necesidad esta de hacer el idiota a veces, y bueno, en mi caso puede ser que lleve dos fines de semana comportándome como si tuviera 20 años. He salido, me he bebido varios bares, he bailado hasta las tantas, he vuelto de día con los clásicos doritos tex-mex como desayuno pre-cama. Me lo he pasado muy bien. Y creo que ayer era que pensaba, joder, esto ya no es propio de una pureta como yo, pero es que lo que hacen los puretas como yo, la gente "normal" me llama tanto la atención como inmolarme en honor a Odin.
Salamanca no es para "madurar" en ella, es para venir a estudiar y largarte a los 23 ó 24, o bueno algo más tarde si quieres, e irte a crecer a otro lado. Donde la gente crezca a tu ritmo. Es que no sé cómo explicarlo. A mí me gustan los baretos de mierda a los que he ido desde los 18, y no lo puedo evitar, y no me gustan otros, no me gusta ni la música, ni la gente, ni los precios, ni el rollo charro provinciano. Que no, que es que no lo soporto. Y ahora que lo pienso tengo hasta suerte, de tener sobrinos jóvenes que me sacan del corral, de parecer algo más joven de lo que soy y de aguantar hasta las mil si hace falta. Aguantar no es la palabra porque es medio negativa, y yo no aguanto, disfruto hasta las mil.
Adri, Radka, Dani, Irene, Laura, Gerardo y Lauren. Gracias chicos por estas veladas de colores.
¿Ves que bien? Ya puedo dormir tranquila que por lo menos esta noche ya no voy a hacer nada estúpido, creo.
viernes, 8 de agosto de 2014
Lluvia de estrellas.
Ahora mismo no quiero saber nada de nadie. Por otro lado parece que quiero que todos lo sepáis. No sé a qué fin exactamente. De esto ya hemos hablado. Igual para poneros sobre aviso. Si durante unos días me encontráis especialmente difícil, es porque lo estoy. ¿O quizás porque lo soy?
La luna llena está cerca, igual es eso, es de esas que me dan mala leche. Se supone que será la más grande del año y que por su culpita las Perseidas se van a ver más bien poco. Tan iluminado estará el cielo. El corrector ortográfico no sabe qué son las Perseidas.
Tengo ganas de romper algo, de destrozar algo, de hacerlo añicos. De hacerme heridas en los nudillos de tanto romper y destrozar y hacer añicos. Luna de agosto, hazme encontrar el camino... Es como si me sobrara energía de la mala, de la que hay que expulsar para que no te inunde la ira por dentro.
En este verano a medias, sin fiestas de pueblos, sin piscina, sin noches regadas con cerveza, sin casi Perseidas, sin sandalias ni pamelas, sólo noté que estaba viva cuando me quemé al sol.
La ira, qué nombre tan bonito tiene, ira. Va directa al cerebro, no te agarrota una mano, o un codo, o la cadera. No, al cerebro, directa. Y allí forma un remolino, como el que se forma en la esquina de la plaza del pueblo, debajo de los soportales, cuando sopla el aire en las noches frescas de agosto. Un remolino de envoltorios de chicles, de helados, de pipas con arena y pelusas. Un remolino molesto. Que va tomando fuerza, cada vez más alto, si, y cada vez mas fuerte. Hasta que se convierte en tornado, un viento huracanado que lanza y destroza ideas, enturbia recuerdos, golpea afectos y aniquila esperanzas. La ira que no te deja ver. La ira que te hace hacer lo que sabes que no debes hacer. La ira que te aleja cada vez más del aquí y del ahora. La ira. Que estalle la ira.
La luna llena está cerca, igual es eso, es de esas que me dan mala leche. Se supone que será la más grande del año y que por su culpita las Perseidas se van a ver más bien poco. Tan iluminado estará el cielo. El corrector ortográfico no sabe qué son las Perseidas.
Tengo ganas de romper algo, de destrozar algo, de hacerlo añicos. De hacerme heridas en los nudillos de tanto romper y destrozar y hacer añicos. Luna de agosto, hazme encontrar el camino... Es como si me sobrara energía de la mala, de la que hay que expulsar para que no te inunde la ira por dentro.
En este verano a medias, sin fiestas de pueblos, sin piscina, sin noches regadas con cerveza, sin casi Perseidas, sin sandalias ni pamelas, sólo noté que estaba viva cuando me quemé al sol.
La ira, qué nombre tan bonito tiene, ira. Va directa al cerebro, no te agarrota una mano, o un codo, o la cadera. No, al cerebro, directa. Y allí forma un remolino, como el que se forma en la esquina de la plaza del pueblo, debajo de los soportales, cuando sopla el aire en las noches frescas de agosto. Un remolino de envoltorios de chicles, de helados, de pipas con arena y pelusas. Un remolino molesto. Que va tomando fuerza, cada vez más alto, si, y cada vez mas fuerte. Hasta que se convierte en tornado, un viento huracanado que lanza y destroza ideas, enturbia recuerdos, golpea afectos y aniquila esperanzas. La ira que no te deja ver. La ira que te hace hacer lo que sabes que no debes hacer. La ira que te aleja cada vez más del aquí y del ahora. La ira. Que estalle la ira.
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jueves, 26 de junio de 2014
Random thoughts.
Una vez alguien me mandó una lista de "random thoughts", que es algo así como pensamientos aleatorios. Me lo mandó en inglés, por eso me sale primero así, y ¿por qué tengo que dar explicaciones? Esto ha sido un pensamiento aleatorio.
El caso es que la idea me atrae. Probablemente porque no estoy durmiendo bien estos días y mi cabeza está bastante desordenada. Tengo muchos de estos pensamientos aleatorios. Qué guay ver a Iván Ferreiro mañana.
Está siendo un mes de junio muy musical. El tiempo es una mierda, debería hacer calor, que para eso es junio. El otoño y la primavera ya tuvieron su oportunidad. No menciono el invierno porque tampoco hace ese tipo de mal tiempo. Más bien tiempo del norte. Pero estamos en la meseta, coño.
Me lo tomo muy personalmente cuando la gente se alegra de este comienzo de verano tan poco veraniego, me llevan los demonios. Ya ves tu. Como si ellos o yo tuviéramos algún poder sobre los elementos o el clima. Que la gente diga tonterías no va a cambiar nada. A ver si empiezo a hacer oídos sordos al murmullo generalizado. La estática.
A veces dudo de mí misma. Acabo de buscar el significado de estática. Sabía que la palabra era esa. El ruido de fondo, las chorradas que dice la gente. Pero aún así he dudado y lo he buscado. No debería dudar de mi memoria, tengo una memoria impresionante. Y voy a seguir acentuando las palabras que me dé la gana.
Andando por la calle me vienen a la cabeza miles de pensamientos aleatorios, cada cosa que veo provoca una cadena de ellos. Es increíble la velocidad a la que van las ideas, verdad? ¿Por qué la gente cruza los semáforos en diagonal? Nunca lo entenderé, qué ganas de tocar las narices.
¿Qué habrá sido del tipo que pedía dinero en la puerta del Árbol? "¡Págame!", gritaba. Creo que alguna gente le daba algo suelto del susto que les daba. Yo no doy dinero a los que piden por la calle. A veces echo unas monedas en el cestillo de los músicos callejeros. Así que en realidad sí que doy dinero a los que piden por la calle.
¿Por que la gente es tan desagradable en esta ciudad? Sobre todo los que trabajan de cara al público. ¿Qué les costará ser un poco amables? Hoy he comprado una cremallera en una mercería. He dado los buenos días al entrar, las gracias al pagar y me he despedido. La que me ha atendido sólo ha dicho ¿quién va ahora? y ochenta céntimos. Muy bonito Salamanca. Y punto.
El lado fisiológico de la gente me da mucha grima. Así no hay quien intime, claro. ¿A qué viene la condescendencia por la falta de pareja? Es una falta total de respeto. "Tú no lo entiendes". Tiene narices. Como si aquí hubiera alguien que entendiera algo.
El caso es que la idea me atrae. Probablemente porque no estoy durmiendo bien estos días y mi cabeza está bastante desordenada. Tengo muchos de estos pensamientos aleatorios. Qué guay ver a Iván Ferreiro mañana.
Está siendo un mes de junio muy musical. El tiempo es una mierda, debería hacer calor, que para eso es junio. El otoño y la primavera ya tuvieron su oportunidad. No menciono el invierno porque tampoco hace ese tipo de mal tiempo. Más bien tiempo del norte. Pero estamos en la meseta, coño.
Me lo tomo muy personalmente cuando la gente se alegra de este comienzo de verano tan poco veraniego, me llevan los demonios. Ya ves tu. Como si ellos o yo tuviéramos algún poder sobre los elementos o el clima. Que la gente diga tonterías no va a cambiar nada. A ver si empiezo a hacer oídos sordos al murmullo generalizado. La estática.
A veces dudo de mí misma. Acabo de buscar el significado de estática. Sabía que la palabra era esa. El ruido de fondo, las chorradas que dice la gente. Pero aún así he dudado y lo he buscado. No debería dudar de mi memoria, tengo una memoria impresionante. Y voy a seguir acentuando las palabras que me dé la gana.
Andando por la calle me vienen a la cabeza miles de pensamientos aleatorios, cada cosa que veo provoca una cadena de ellos. Es increíble la velocidad a la que van las ideas, verdad? ¿Por qué la gente cruza los semáforos en diagonal? Nunca lo entenderé, qué ganas de tocar las narices.
¿Qué habrá sido del tipo que pedía dinero en la puerta del Árbol? "¡Págame!", gritaba. Creo que alguna gente le daba algo suelto del susto que les daba. Yo no doy dinero a los que piden por la calle. A veces echo unas monedas en el cestillo de los músicos callejeros. Así que en realidad sí que doy dinero a los que piden por la calle.
¿Por que la gente es tan desagradable en esta ciudad? Sobre todo los que trabajan de cara al público. ¿Qué les costará ser un poco amables? Hoy he comprado una cremallera en una mercería. He dado los buenos días al entrar, las gracias al pagar y me he despedido. La que me ha atendido sólo ha dicho ¿quién va ahora? y ochenta céntimos. Muy bonito Salamanca. Y punto.
El lado fisiológico de la gente me da mucha grima. Así no hay quien intime, claro. ¿A qué viene la condescendencia por la falta de pareja? Es una falta total de respeto. "Tú no lo entiendes". Tiene narices. Como si aquí hubiera alguien que entendiera algo.
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sábado, 7 de junio de 2014
Supertramp y yo.
Una vez quedé con un chico para tomar algo, una de mis citas a ciegas. El tipo no quería conocerme, sino darse a conocer. No paró de hablar de él mismo en el par de horas en las que estuvimos en el Forest. Ya quedar en el Forest me pareció pedante de entrada. Era una especie de bar "alternativo-indie-perroflautico-superguay" de Edimburgo. El caso es que en medio del monólogo, me pregunta por mi grupo favorito, yo respondo que Supertramp y él empieza a canturrear Breakfast in America haciendo mofa de la simplicidad de la letra. Reportero de la BBC era el tío, y no era capaz de leer entre líneas. Así está el periodismo británico.
Me hubiera gustado partirle la cara allí mismo, decirle lo gilipollas que era y explicarle que alguien como él jamás podría entender las letras de Supertramp. Pero mi inglés de entonces, y mi mala leche juntas no son buena combinación. Así que me compadecí de su ignorancia en silencio y no volví a verle más.
¿Sabes cuando juegas de pequeño a que te persigan y de repente gritas ¡casa! y como por arte de magia estás a salvo? Pues eso es Supertramp para mí. Casa. Estar a salvo.
En casa sonaba mucha música cuando era pequeña, pero Supertramp es lo que más agradezco a Esther y a Dimas. Cantaba sin parar sus canciones, intentando escribir lo que decían, años antes de mi primera clase de inglés. Leía una y otra vez las letras que aparecían en la parte trasera de los vinilos. No sabía qué decían, no lo supe hasta años después, pero lo entendía todo.
Anoche lo decía Roger Hodgson en el concierto. "Muchos de vosotros ni siquiera sabéis inglés, pero sabéis que estas canciones están escritas con el corazón, y con el corazón las entendéis".
Anoche vi a Roger Hodgson en concierto.
Supertramp son la banda sonora de mis veranos. Y mis veranos son lo mejor que tengo. Iban conmigo al río en un casete grabado de la radio. Puedo sentir las agujas de los pinos crujiendo bajo mis sandalias, puedo oler el sol y oír a las chicharras cuando escucho las canciones que había en aquella cinta. El balcón de la casa vieja, Paloma y yo fumado a escondidas de mi madre, Supertramp de fondo. Antes de tener reproductor de cd (por dios, que vieja soy) compré todos sus cds en mi primer viaje a Inglaterra, un verano de idas y venidas a Bournemouth en bus, cantando carátula en mano. Entendiendo por primera vez qué decían en realidad las canciones que cantaba desde siempre.
También son la banda sonora de mis inviernos. De cuando no quería ver, ni oír, ni sentir, ni saber, ni estar, ni ser. Siempre han estado conmigo.
Cuando no sé qué hacer escucho Supertramp, cuando estoy perdida escucho Supertramp, cuando tengo miedo escucho Supertramp, cuando estoy contenta escucho Supertramp, cuando estoy triste escucho Rem, las cosas como son. Cuando necesito un lugar seguro, encontrarme, reencontrarme, volver a conectar conmigo misma, partir de cero, creer de nuevo o volver a sonreír, escucho Supertramp.
Era muy pequeña cuando la banda se separó, y en mi vida pensé que podría verles en directo. Aún así les vi dos veces en 2002, sin Roger Hodgson claro. En Madrid y en Edimburgo. Los dos conciertos de la misma banda más diferentes que podáis imaginar. Para un artista debe ser la leche tocar en España, y con esto lo digo todo.
Y anoche vi a Roger Hodgson en concierto, en Madrid. Y fue fantástico, no pudo ser mejor. Anoche se hizo realidad uno de mis sueños. Anoche Supertramp y yo.
Y no es que tenga ninguna intención de hacerlo, pero ya me puedo morir tranquila.
Me hubiera gustado partirle la cara allí mismo, decirle lo gilipollas que era y explicarle que alguien como él jamás podría entender las letras de Supertramp. Pero mi inglés de entonces, y mi mala leche juntas no son buena combinación. Así que me compadecí de su ignorancia en silencio y no volví a verle más.
¿Sabes cuando juegas de pequeño a que te persigan y de repente gritas ¡casa! y como por arte de magia estás a salvo? Pues eso es Supertramp para mí. Casa. Estar a salvo.
En casa sonaba mucha música cuando era pequeña, pero Supertramp es lo que más agradezco a Esther y a Dimas. Cantaba sin parar sus canciones, intentando escribir lo que decían, años antes de mi primera clase de inglés. Leía una y otra vez las letras que aparecían en la parte trasera de los vinilos. No sabía qué decían, no lo supe hasta años después, pero lo entendía todo.
Anoche lo decía Roger Hodgson en el concierto. "Muchos de vosotros ni siquiera sabéis inglés, pero sabéis que estas canciones están escritas con el corazón, y con el corazón las entendéis".
Anoche vi a Roger Hodgson en concierto.
Supertramp son la banda sonora de mis veranos. Y mis veranos son lo mejor que tengo. Iban conmigo al río en un casete grabado de la radio. Puedo sentir las agujas de los pinos crujiendo bajo mis sandalias, puedo oler el sol y oír a las chicharras cuando escucho las canciones que había en aquella cinta. El balcón de la casa vieja, Paloma y yo fumado a escondidas de mi madre, Supertramp de fondo. Antes de tener reproductor de cd (por dios, que vieja soy) compré todos sus cds en mi primer viaje a Inglaterra, un verano de idas y venidas a Bournemouth en bus, cantando carátula en mano. Entendiendo por primera vez qué decían en realidad las canciones que cantaba desde siempre.
También son la banda sonora de mis inviernos. De cuando no quería ver, ni oír, ni sentir, ni saber, ni estar, ni ser. Siempre han estado conmigo.
Cuando no sé qué hacer escucho Supertramp, cuando estoy perdida escucho Supertramp, cuando tengo miedo escucho Supertramp, cuando estoy contenta escucho Supertramp, cuando estoy triste escucho Rem, las cosas como son. Cuando necesito un lugar seguro, encontrarme, reencontrarme, volver a conectar conmigo misma, partir de cero, creer de nuevo o volver a sonreír, escucho Supertramp.
Era muy pequeña cuando la banda se separó, y en mi vida pensé que podría verles en directo. Aún así les vi dos veces en 2002, sin Roger Hodgson claro. En Madrid y en Edimburgo. Los dos conciertos de la misma banda más diferentes que podáis imaginar. Para un artista debe ser la leche tocar en España, y con esto lo digo todo.
Y anoche vi a Roger Hodgson en concierto, en Madrid. Y fue fantástico, no pudo ser mejor. Anoche se hizo realidad uno de mis sueños. Anoche Supertramp y yo.
Y no es que tenga ninguna intención de hacerlo, pero ya me puedo morir tranquila.
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viernes, 16 de mayo de 2014
Yo confieso.
Ayer leí en el horóscopo de Susan Miller que las malas vibraciones del eclipse lunar de finales de abril terminaban ayer, 15 de mayo. Sin embargo hoy, 16 de mayo, me he levantado con el pie izquierdo. He tenido un día de los más tonto. Bueno no, sólo la mañana, porque la tarde ha estado muy bien. Pero la mañana... que mañana.
Empiezo por ir al parque con los perros y encontrarme al tipo que me encuentro cada día a medio esconder detrás de unos setos. Perfectamente visible. Y perfectamente aterrador. Total que en vez de volver a casa por dónde él cree estar escondido, que es mi camino habitual, tengo que rodear un buen trecho rezando para no encontrármelo de frente cerca de mi portal. Mi primer pensamiento es un rottweiler. No se acercaría a mí con un rottweiler. Ni de coña. Mis perros no le asustan. Segundo pensamiento. Voy para allá y le pregunto que qué coño le pasa. Pero me da miedo, la verdad. Ya tuve miedo alguna otra vez y no quiero volver a tenerlo. Tercer pensamiento, rodeo, evito, me pongo a salvo, me olvido. Pero no me olvido. Y el miedo ya está ahí, el muy cabrón. Instalado.
Sea como sea, voy a confesarme. No por la posibilidad de acabar en el purgatorio ni nada de eso, sólo por mi propia conciencia. En mi línea, totalmente egoísta.
Una vez Marta me pidió quedarse en mi casa; yo vivía con Rubén, que no soportaba a Marta y le dije que no, porque no quería tener problemas con él. Me arrepiento.
Una vez jugando con Javier cuando todavía no sabía hablar muy bien dijo algo que no entendí, y le pregunté ¿qué has dicho? No sé por qué ni por qué no, pero mi hermana salió como un rayo de la cocina y empezó a zarandear a la pobre criatura gritando ¿qué has dicho?, ¿qué es lo que has dicho? mientras yo miraba la escena boquiabierta e incapaz de articular palabra. Me siento super culpable de aquello y me gustaría pedirle perdón.
Una vez Laura y yo nos fuimos al pueblo sin decirle nada a sus padres. Mentimos las dos pero la gran bronca se la llevó ella. No fue justo en absoluto y me arrepiento mucho.
Una vez pensé que si no tuviera a Senda todo sería más fácil. No es verdad, y me arrepiento muchísimo de haberlo pensado.
Bueno, lo gordo ya está fuera. Así que ahora, con la conciencia más tranquila puedo pensar en qué hacer el lunes con el tipo este. Un spray de pimienta parece ser la solución, según varias opiniones. No sé, si pudiera hacer algo sin tener que acercarme... A mí lo del rottweiller me sigue pareciendo ideal, pero claro un cachorrín... para cuando crezca, a saber donde está el individuo este, y dónde estoy yo.
Si a alguien se le ocurre algo que lo diga, que yo me voy a dormir, con mi casi inmaculada conciencia.
Empiezo por ir al parque con los perros y encontrarme al tipo que me encuentro cada día a medio esconder detrás de unos setos. Perfectamente visible. Y perfectamente aterrador. Total que en vez de volver a casa por dónde él cree estar escondido, que es mi camino habitual, tengo que rodear un buen trecho rezando para no encontrármelo de frente cerca de mi portal. Mi primer pensamiento es un rottweiler. No se acercaría a mí con un rottweiler. Ni de coña. Mis perros no le asustan. Segundo pensamiento. Voy para allá y le pregunto que qué coño le pasa. Pero me da miedo, la verdad. Ya tuve miedo alguna otra vez y no quiero volver a tenerlo. Tercer pensamiento, rodeo, evito, me pongo a salvo, me olvido. Pero no me olvido. Y el miedo ya está ahí, el muy cabrón. Instalado.
Sea como sea, voy a confesarme. No por la posibilidad de acabar en el purgatorio ni nada de eso, sólo por mi propia conciencia. En mi línea, totalmente egoísta.
Una vez Marta me pidió quedarse en mi casa; yo vivía con Rubén, que no soportaba a Marta y le dije que no, porque no quería tener problemas con él. Me arrepiento.
Una vez jugando con Javier cuando todavía no sabía hablar muy bien dijo algo que no entendí, y le pregunté ¿qué has dicho? No sé por qué ni por qué no, pero mi hermana salió como un rayo de la cocina y empezó a zarandear a la pobre criatura gritando ¿qué has dicho?, ¿qué es lo que has dicho? mientras yo miraba la escena boquiabierta e incapaz de articular palabra. Me siento super culpable de aquello y me gustaría pedirle perdón.
Una vez Laura y yo nos fuimos al pueblo sin decirle nada a sus padres. Mentimos las dos pero la gran bronca se la llevó ella. No fue justo en absoluto y me arrepiento mucho.
Una vez pensé que si no tuviera a Senda todo sería más fácil. No es verdad, y me arrepiento muchísimo de haberlo pensado.
Bueno, lo gordo ya está fuera. Así que ahora, con la conciencia más tranquila puedo pensar en qué hacer el lunes con el tipo este. Un spray de pimienta parece ser la solución, según varias opiniones. No sé, si pudiera hacer algo sin tener que acercarme... A mí lo del rottweiller me sigue pareciendo ideal, pero claro un cachorrín... para cuando crezca, a saber donde está el individuo este, y dónde estoy yo.
Si a alguien se le ocurre algo que lo diga, que yo me voy a dormir, con mi casi inmaculada conciencia.
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martes, 25 de febrero de 2014
Abierto.
Yo antes pensaba que la siesta era para débiles. Pensaba que Bruno Mars era un gilipollas, que Leiva era otro y que las tardes lluviosas eran aburridas.
Pero un día, tras muchas noches de insomnio, me dormí después de comer, en mi sillón orejero, hecha un cuatro. Calentita y feliz. No me desperté sintiéndome débil, sino descansada y ahora me echo una siestecita casi a dario.
Hoy fui a pasear con los perros y se levantó un viento del demonio, así que hemos vuelto a casa pronto. Me he puesto a trastear en Internet y a trabajar con Laura mientras escuchaba una canción de Michael Jackson que ha compartido un amigo en facebook. Qué guay. Una cosa a llevado a la otra y al final estábamos los perros y yo bailando el Thriller. Bailando es mucho decir tal vez, pero ha sido super divertido, los perros jugando y yo intentando seguir los pasos de los zombies.
Soy un completo desastre con dos pies izquierdos demasiado grandes y demasiada masa corporal. Nunca he logrado dar un paso que pareciera de baile, pero ¿y lo que me divierto?
El caso es que después del Thriller apareció un Youtube la actuación de Jacko en la Super Bowl del 93, y debajo la de Bruno Mars de este año. Qué pasada. Me ha encantado, qué tío, qué energía.
El otro día en la peluquería tenían puesta la radio y sonó una canción de Leiva que así a primera vista me gustó. Decidí echarle un vistazo al disco nuevo, en vista de lo mucho que le gusta a Candela y de que hasta Gloria quería ir al concierto. Me alegra haberlo hecho porque me gusta su aire a Los Rodriguez sin copiar y sin perderse. Llevo días escuchándolo, la verdad. He cambiado de opinión. Sobre un montón de cosas. Y me alegra.
A lo que voy es a que no hay nada cerrado, por mucho que nos empeñemos, todo está abierto, sólo hace falta estar dispuesto a ver que a veces una siesta es necesaria, o dos, o siete. Que Bruno Mars tiene canciones que me encantan y canciones que odio, como Leiva. Que no hay que ser Michael Jackson para echarse un baile y unas risas. Que a veces hago estofados de mierda y a veces me salen las lentejas más buenas del universo.
Está todo abierto.
Pero un día, tras muchas noches de insomnio, me dormí después de comer, en mi sillón orejero, hecha un cuatro. Calentita y feliz. No me desperté sintiéndome débil, sino descansada y ahora me echo una siestecita casi a dario.
Hoy fui a pasear con los perros y se levantó un viento del demonio, así que hemos vuelto a casa pronto. Me he puesto a trastear en Internet y a trabajar con Laura mientras escuchaba una canción de Michael Jackson que ha compartido un amigo en facebook. Qué guay. Una cosa a llevado a la otra y al final estábamos los perros y yo bailando el Thriller. Bailando es mucho decir tal vez, pero ha sido super divertido, los perros jugando y yo intentando seguir los pasos de los zombies.
Soy un completo desastre con dos pies izquierdos demasiado grandes y demasiada masa corporal. Nunca he logrado dar un paso que pareciera de baile, pero ¿y lo que me divierto?
El caso es que después del Thriller apareció un Youtube la actuación de Jacko en la Super Bowl del 93, y debajo la de Bruno Mars de este año. Qué pasada. Me ha encantado, qué tío, qué energía.
El otro día en la peluquería tenían puesta la radio y sonó una canción de Leiva que así a primera vista me gustó. Decidí echarle un vistazo al disco nuevo, en vista de lo mucho que le gusta a Candela y de que hasta Gloria quería ir al concierto. Me alegra haberlo hecho porque me gusta su aire a Los Rodriguez sin copiar y sin perderse. Llevo días escuchándolo, la verdad. He cambiado de opinión. Sobre un montón de cosas. Y me alegra.
A lo que voy es a que no hay nada cerrado, por mucho que nos empeñemos, todo está abierto, sólo hace falta estar dispuesto a ver que a veces una siesta es necesaria, o dos, o siete. Que Bruno Mars tiene canciones que me encantan y canciones que odio, como Leiva. Que no hay que ser Michael Jackson para echarse un baile y unas risas. Que a veces hago estofados de mierda y a veces me salen las lentejas más buenas del universo.
Está todo abierto.
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jueves, 13 de febrero de 2014
Por una sonrisa un mundo.
Hay un tipo con el que me topo cada muchos años. Iba a mi clase en la facultad, era de los que se ponían detrás de quien hubiera estudiado en los exámenes y copiaba. Yo me ponía enferma. Si, lo creáis o no yo estudiaba, y si no había estudiado no me presentaba a los exámenes, así que en algún que otro examen me toco tener a este tipo pegado a mi nuca intentando ver mis respuestas.
Años después me lo encontré en una discoteca. Era verano, el primer día de piscina. Por aquel entonces yo tenía un ritual de primer día de piscina. Me ponía al sol todo el día hasta acabar como un cangrejo, volvía a casa y ponía el París de Supertramp a todo trapo mientras me daba una ducha a la vez dolorosa y placentera. Después me ponía una camiseta blanca que resaltara bien el rojo de mi piel y salía a celebrar el comienzo del verano como dios manda, con mucha cerveza.
El caso es que me dio por hacerme la guiri, con mi melena rubia y mi exceso de sol. Así que cuando vino hacia mí le hablé en inglés. Me preguntó cómo me llamaba y de dónde era, le dije que del sur de Los Ángeles (jajajaja) y que me llamaba Shelby (por el Shelbyville de Los Simpson). De verdad que no sé cómo se pudo tragar todo aquello, porque yo ni hablaba bien inglés ni leches, pero se lo tragó. Antes de volver con mis amigas le confesé, David tío, que soy Rebeca, que fuimos juntos a clase, se le quedó una cara... y yo me fui partiéndome de risa, la verdad. Ahí quedó la cosa hasta hoy.
El invierno no es lo mío, de todos es sabido, así que ni salgo, ni quiero salir, ni conocer a nadie ni nada de nada. Pero andaba yo hoy en una página de ligoteos por Internet, mirando escaparates para pasar el rato y sin intención alguna de comprar nada cuando me lo he encontrado. Ahí está el tío, exactamente igual que hace... los veinte años que le conozco. Claro que según él empezó la carrera con 14, mientras los demás de la clase la empezamos con 18, porque si ahora dice tener 34... no me cuadra. ¿Qué hago, se lo comento? Qué bueno este David, que siempre me hace reír.
Años después me lo encontré en una discoteca. Era verano, el primer día de piscina. Por aquel entonces yo tenía un ritual de primer día de piscina. Me ponía al sol todo el día hasta acabar como un cangrejo, volvía a casa y ponía el París de Supertramp a todo trapo mientras me daba una ducha a la vez dolorosa y placentera. Después me ponía una camiseta blanca que resaltara bien el rojo de mi piel y salía a celebrar el comienzo del verano como dios manda, con mucha cerveza.
El caso es que me dio por hacerme la guiri, con mi melena rubia y mi exceso de sol. Así que cuando vino hacia mí le hablé en inglés. Me preguntó cómo me llamaba y de dónde era, le dije que del sur de Los Ángeles (jajajaja) y que me llamaba Shelby (por el Shelbyville de Los Simpson). De verdad que no sé cómo se pudo tragar todo aquello, porque yo ni hablaba bien inglés ni leches, pero se lo tragó. Antes de volver con mis amigas le confesé, David tío, que soy Rebeca, que fuimos juntos a clase, se le quedó una cara... y yo me fui partiéndome de risa, la verdad. Ahí quedó la cosa hasta hoy.
El invierno no es lo mío, de todos es sabido, así que ni salgo, ni quiero salir, ni conocer a nadie ni nada de nada. Pero andaba yo hoy en una página de ligoteos por Internet, mirando escaparates para pasar el rato y sin intención alguna de comprar nada cuando me lo he encontrado. Ahí está el tío, exactamente igual que hace... los veinte años que le conozco. Claro que según él empezó la carrera con 14, mientras los demás de la clase la empezamos con 18, porque si ahora dice tener 34... no me cuadra. ¿Qué hago, se lo comento? Qué bueno este David, que siempre me hace reír.
miércoles, 22 de enero de 2014
38
Pues si, es mi cumple. Y cumplo 38. Que se dice pronto, pero hacen falta 38 años para llegar hasta aquí.
Para mí es como el año nuevo, vamos, como si el año empezara hoy, porque siempre llevo la cuenta de los años del calendario y de los míos a la vez.
En 1984 no recuerdo que pasara nada especial. No recuerdo nada más que Terminator, Los Gremlins y La Historia Interminable, esta última no por la película en sí, sino porque mis amigas de aquel entonces, las amigas del barrio y yo, hicimos una coreografía para las fiestas del barrio, cuando esto donde vivo era un barrio de los de antes, con sus fiestas y todo.
1994 fueron palabras mayores. El Año con mayúsculas, el año por excelencia, el año de los años. El carnaval, la semana santa, el verano más largo y más divertido. El año de aprobar todo en junio y volar a Cadalso en el coche con Miguel. El año de la moto que nunca tuve ni tendré. Rafa. Fiestas, peñas, amigos, anillas de los litros de cerveza. Yoli, Paloma y Rebeca. Hasta el otoño y el invierno estuvieron bien en 1994, y eso es casi imposible siendo yo. La Imprenta, La Iguana, Salva.
En el 2004 pasaron dos cosas de suma importancia, primero me despedí del gran desamor de mi vida. Y segundo y mucho más importante, dí la bienvenida al gran amor de mi vida, Senda. Y con ella a todo lo demás que vino, excursiones al pantano, Laura y yo en el Twingo, Eva.
Senda no vino con un pan debajo de la pata, vino con la panadería, así que si, en 2004 pasaron cosas muy importantes.
Y aquí estamos, en el 2014. ¿Qué hay a la vista? Las cosas buenas que trajo Senda siguen aquí y además crecen y se multiplican. No lo sé, es pronto para decir que traerá este año de bueno, ha empezado hoy! Por lo pronto me he dado un super baño de espuma de esos de las pelis, con velas e incienso. Lo he hecho para relajarme, aunque no he sido capaz ni de ver la hoja en blanco previa a la relajación, solo podía pensar en Stringer Bell, y claro, así no hay quien se relaje. Además a mi rosácea no le ha gustado nada tanto calor y tanto vapor y tengo la cara ardiendo y roja como un tomate. Pero no pasa nada, porque hoy es mi cumple, y 38 no se cumplen todos los días.
¡Feliz Año Nuevo!
Para mí es como el año nuevo, vamos, como si el año empezara hoy, porque siempre llevo la cuenta de los años del calendario y de los míos a la vez.
En 1984 no recuerdo que pasara nada especial. No recuerdo nada más que Terminator, Los Gremlins y La Historia Interminable, esta última no por la película en sí, sino porque mis amigas de aquel entonces, las amigas del barrio y yo, hicimos una coreografía para las fiestas del barrio, cuando esto donde vivo era un barrio de los de antes, con sus fiestas y todo.
1994 fueron palabras mayores. El Año con mayúsculas, el año por excelencia, el año de los años. El carnaval, la semana santa, el verano más largo y más divertido. El año de aprobar todo en junio y volar a Cadalso en el coche con Miguel. El año de la moto que nunca tuve ni tendré. Rafa. Fiestas, peñas, amigos, anillas de los litros de cerveza. Yoli, Paloma y Rebeca. Hasta el otoño y el invierno estuvieron bien en 1994, y eso es casi imposible siendo yo. La Imprenta, La Iguana, Salva.
En el 2004 pasaron dos cosas de suma importancia, primero me despedí del gran desamor de mi vida. Y segundo y mucho más importante, dí la bienvenida al gran amor de mi vida, Senda. Y con ella a todo lo demás que vino, excursiones al pantano, Laura y yo en el Twingo, Eva.
Senda no vino con un pan debajo de la pata, vino con la panadería, así que si, en 2004 pasaron cosas muy importantes.
Y aquí estamos, en el 2014. ¿Qué hay a la vista? Las cosas buenas que trajo Senda siguen aquí y además crecen y se multiplican. No lo sé, es pronto para decir que traerá este año de bueno, ha empezado hoy! Por lo pronto me he dado un super baño de espuma de esos de las pelis, con velas e incienso. Lo he hecho para relajarme, aunque no he sido capaz ni de ver la hoja en blanco previa a la relajación, solo podía pensar en Stringer Bell, y claro, así no hay quien se relaje. Además a mi rosácea no le ha gustado nada tanto calor y tanto vapor y tengo la cara ardiendo y roja como un tomate. Pero no pasa nada, porque hoy es mi cumple, y 38 no se cumplen todos los días.
¡Feliz Año Nuevo!
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martes, 14 de enero de 2014
Tatuaje.
No hay nada mejor que esperar visita para poner la casa a punto, o intentarlo al menos. Hoy me ha dado por ahí, hasta voy a rellenar las juntas de la bañera con silicona, en cuanto compre silicona, que la que tengo está seca. O sea, que va a tardar lo de las juntas.
Viniendo del parque en el coche venía yo quejándome de que han cambiado Onda Melodía por Melodía FM. La música es la misma si, pero ahora a veces habla un locutor y hay publicidad, una pena, porque molaba mucho la emisora sin nadie dando el coñazo. En una de estas cuñas de los insoportables de Verti he cambiado a Rock FM a ver si con algo de suerte no encontraba el mismo anuncio y no. Me he encontrado de cara, bueno, de oído, con mi pasado, mi presente y mi futuro. Sirena Varada de Héroes del Silencio a quienes salvo por Entre dos Tierras (que repite hasta la saciedad esta misma emisora, como si no tuvieran más canciones) hacía años que no escuchaba.
La canción me ha atrapado, he subido el volumen cual choni reguetonera y me he puesto a vociferar. Qué guay. Echar el ancla a babor y de un extremo la argolla y del otro tu corazón... Buff... Me he visto volviendo de Anaya, con mis botas pesadas, de luto, la noche fría y mojada del invierno castellano, ese viento por dios, ese horrible viento, mis cascos y El Espíritu del Vino. Odiándolo todo y a todos casi a pleno pulmón.
Siempre quise pasar una noche con Bunbury, y he pasado muchas, la verdad, si hoy fuera hace unos años me fundiría la botella y media de vino que tengo con él, y la de brandy, qué coño. Hasta me fumaría un algo, fíjate, para dormir a gusto, sobrevolar el cansancio... Pero es posible que el frío venga con la edad.
Igual mi rollo con el mar viene de ellos, no lo había pensado nunca, porque en realidad yo más mesetera no puedo ser, y más de río. Sea como sea, ahora quiero mi sirena más que nunca, varada, claro que sí, como tiene que ser.
NOTA: Lo he comprobado (que yo de lenguaje marinero ni idea) y mi ancla está echada a babor!
Viniendo del parque en el coche venía yo quejándome de que han cambiado Onda Melodía por Melodía FM. La música es la misma si, pero ahora a veces habla un locutor y hay publicidad, una pena, porque molaba mucho la emisora sin nadie dando el coñazo. En una de estas cuñas de los insoportables de Verti he cambiado a Rock FM a ver si con algo de suerte no encontraba el mismo anuncio y no. Me he encontrado de cara, bueno, de oído, con mi pasado, mi presente y mi futuro. Sirena Varada de Héroes del Silencio a quienes salvo por Entre dos Tierras (que repite hasta la saciedad esta misma emisora, como si no tuvieran más canciones) hacía años que no escuchaba.
La canción me ha atrapado, he subido el volumen cual choni reguetonera y me he puesto a vociferar. Qué guay. Echar el ancla a babor y de un extremo la argolla y del otro tu corazón... Buff... Me he visto volviendo de Anaya, con mis botas pesadas, de luto, la noche fría y mojada del invierno castellano, ese viento por dios, ese horrible viento, mis cascos y El Espíritu del Vino. Odiándolo todo y a todos casi a pleno pulmón.
Siempre quise pasar una noche con Bunbury, y he pasado muchas, la verdad, si hoy fuera hace unos años me fundiría la botella y media de vino que tengo con él, y la de brandy, qué coño. Hasta me fumaría un algo, fíjate, para dormir a gusto, sobrevolar el cansancio... Pero es posible que el frío venga con la edad.
Igual mi rollo con el mar viene de ellos, no lo había pensado nunca, porque en realidad yo más mesetera no puedo ser, y más de río. Sea como sea, ahora quiero mi sirena más que nunca, varada, claro que sí, como tiene que ser.
NOTA: Lo he comprobado (que yo de lenguaje marinero ni idea) y mi ancla está echada a babor!
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martes, 7 de enero de 2014
Cuatro días.
Tengo un nudo en la garganta. O más bien tengo un nudo en la cabeza, como si demasiados pensamientos a la vez hubieran taponado... lo que sea que haya en el cerebro que hace que diga, o en este caso que escriba lo que pienso.
Hace días que pienso voy a escribir sobre esto, pero lo pienso dos veces y digo vaya chorrada, no, no voy a escribir sobre esto. Y así casi a diario.
Tendría que haber escrito sobre mis cervezas con Ari, que siempre dan para mil temas. Es como un ángel de la guarda Ari, como una hada madrina o como Jiminy Cricket (Pepito Grillo, que desde que descubrí su nombre en inglés me cae aún mejor).
La Navidad y sus luces de colores. Hacer de Grinch, como siempre. ¿Lo mejor de la Navidad? Que los estudiantes se van a sus casas a dar por saco a otros vecinos. Quejarme y quejarme, que se me da tan bien. La familia, los amigos, las buenas intenciones, la venta de cachorros que serán abandonados en tres meses... Ha sido una Nochevieja fantástica.
No, paso de la Navidad, del todo. Y del Año Nuevo y su lista de buenos propósitos.
Podría escribir sobre la renuncia. Le doy muchas vueltas últimamente. Puede que la manera de sobrellevar esto sea renunciar a cosas que de verdad son difíciles, si no imposibles de conseguir, en lugar de dejarse los cuernos y las esperanzas en alcanzar algo que nunca llega. Creo que nos han grabado a hierro esto de luchar por tus metas para ser felices. Pero ¿y si tus metas son inalcanzables y eso te causa ansiedad, tristeza, depresión...? ¿qué hace uno? Yo compro. Y como. Y compro. Y vuelvo a comer y a comprar. Y cada vez soy menos feliz, porque estoy más gorda y tengo menos dinero y lo que tengo me lo gasto en cosas que no necesito en lugar de irme de una vez a un sitio donde haga calor. Aunque sea 4 días.
Así que si. Renuncio. No a lo alcanzable, sino a lo inalcanzable. Basta ya hombre, de americanadas, de Disney y Susan Miller.Y desde que lo tengo claro estoy mejor.
Y mira, en un pis-pas mi cerebro se ha desatascado. Como siempre ¡muchas gracias!
Hace días que pienso voy a escribir sobre esto, pero lo pienso dos veces y digo vaya chorrada, no, no voy a escribir sobre esto. Y así casi a diario.
Tendría que haber escrito sobre mis cervezas con Ari, que siempre dan para mil temas. Es como un ángel de la guarda Ari, como una hada madrina o como Jiminy Cricket (Pepito Grillo, que desde que descubrí su nombre en inglés me cae aún mejor).
La Navidad y sus luces de colores. Hacer de Grinch, como siempre. ¿Lo mejor de la Navidad? Que los estudiantes se van a sus casas a dar por saco a otros vecinos. Quejarme y quejarme, que se me da tan bien. La familia, los amigos, las buenas intenciones, la venta de cachorros que serán abandonados en tres meses... Ha sido una Nochevieja fantástica.
No, paso de la Navidad, del todo. Y del Año Nuevo y su lista de buenos propósitos.
Podría escribir sobre la renuncia. Le doy muchas vueltas últimamente. Puede que la manera de sobrellevar esto sea renunciar a cosas que de verdad son difíciles, si no imposibles de conseguir, en lugar de dejarse los cuernos y las esperanzas en alcanzar algo que nunca llega. Creo que nos han grabado a hierro esto de luchar por tus metas para ser felices. Pero ¿y si tus metas son inalcanzables y eso te causa ansiedad, tristeza, depresión...? ¿qué hace uno? Yo compro. Y como. Y compro. Y vuelvo a comer y a comprar. Y cada vez soy menos feliz, porque estoy más gorda y tengo menos dinero y lo que tengo me lo gasto en cosas que no necesito en lugar de irme de una vez a un sitio donde haga calor. Aunque sea 4 días.
Así que si. Renuncio. No a lo alcanzable, sino a lo inalcanzable. Basta ya hombre, de americanadas, de Disney y Susan Miller.Y desde que lo tengo claro estoy mejor.
Y mira, en un pis-pas mi cerebro se ha desatascado. Como siempre ¡muchas gracias!
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