martes, 2 de marzo de 2021

Mujer.

¿Qué es lo que te da tanto miedo de ser mujer? Eres una mujer, pero no quieres verlo, no quieres reconocerlo. ¿Te da vergüenza llevar tantos años sintiéndote inferior? ¿Tienes tanto rencor acumulado que te has vuelto una de ellos? Puede que tengas síndrome de Estocolmo, que te hayas habituado a tu situación tanto que no veas más allá de ella.

Dicen que los que han sufrido abusos de pequeños se vuelven abusadores. ¿Es eso lo que te pasa? ¿Te han convencido de que no vales lo mismo? ¿Te has creído que tu lugar está cuatro pasos por detrás? ¿Quieres castigar a todas aquellas que no piensan como tú y quieren hacer algo por cambiarlo? Te digo que no es verdad, no creas todo lo que te dicen, ni siquiera lo que te decía tu madre. No tienes por qué volverte una abusona solo porque te hayan hecho daño.

¡Claro! A lo mejor no sabes el daño que te han hecho. Puede que no seas consciente de todo lo que te han quitado a lo largo de tu vida. Igual soy una optimista y simplemente es que eres estúpida. ¿Quién sabe?

¿Es más cómodo vivir así, como ellos quieren? Quiero entenderlo de verdad, por eso te hago tantas preguntas. La sumisión consiste en delegar toda responsabilidad y todas las decisiones en otra persona. Y dicen que quien la practica se siente liberado, ¿la responsabilidad de ser quien eres pesa demasiado? ¿No te sientes capacitada para tomar tus propias decisiones? ¿Es eso? ¿Es miedo a la competencia? Hay mujeres que son increíblemente mezquinas con otras mujeres. ¿Será porque es más fácil lidiar con un enemigo que con dos?

No te tienen que gustar todas las mujeres, no tienes que aceptar opiniones ajenas vengan de quien vengan sin rechistar. Me gustaría que tuvieras el suficiente criterio para dejar de compartir mensajitos que han escrito otros y te pararas a pensar un poco, por tu cuenta. Si puedes. Igual ya no puedes. Puede que ya sea tarde para ti.

A mí, me parece increíble que alguien pueda opinar que las cosas están bien como están. Pero yo soy una rebelde, ya me lo dice Ari. Yo no hice caso a mi madre. No me conformé. Y no lucho, ni enseño las tetas por ahí, ni siquiera me manifiesto. Pero no vivo cuatro pasos por detrás de nadie. Y cuando escribo algo y lo comparto sale de mi cabeza, no de la ira, la estupidez, el miedo, la represión o el odio de otra persona. Mi cabeza funciona sola.

Puede que tú estés a gusto, tengas todo lo que quieres, un sueldo equivalente a los de tus compañeros, nunca te hayan acosado, tus hijas caminen sin miedo por la calle, tu ginecólogo te preguntara cómo querías traer a tus hijos al mundo, no conozcas a ninguna mujer a la que hayan maltratado o asesinado. Oye, estupendo. Pero esto sucede. Puede que tú no veas la necesidad de decir basta, es posible que no seas tú la que necesita representación, puede que no seas la única mujer sobre la tierra, ¿lo has pensado? 

Solo como experimento acabo de poner en el buscador la palabra mujer, este es el resultado de hoy:

-Los mossos detienen a un hombre por agredir sexualmente a una mujer sin hogar en Barcelona.

-Vivir en pareja, la primera brecha laboral para la mujer.

-Un hombre asesina a puñaladas a su exmujer en un piso de Torrejón de Ardoz. 

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