Hoy he “pecado”. Lo confieso. Pongamos que alguien cuelga una foto de basura en la calle, basura de la de la Costa Blanca Sur, dícese, colchones, mesas, sofás, flotadores, macetas rotas, y poda, mucha poda. En esa foto los dos o tres primeros comentarios son así: “qué cerda es la gente”, “hay que ver que poco civismo”, “hay que multar”, “hay que vigilar”, etc. El cuarto comentario ya cambia el rumbo y los doscientos comentarios siguientes ya son: “los perros y sus dueños son una lacra social que habría que exterminar”.
Yo
siempre que veo una foto de basura de la Costa Blanca Sur en las redes pienso,
ya nos están linchando digitalmente a los de los perros.
Y hoy he hecho un poco lo mismo. En un diario digital de izquierda he visto una noticia sobre prohibir la publicidad de alimentos altamente azucarados y dañinos para la salud de los niños y niñas. Educarles en su no consumo. El titular rezaba algo sobre la protección de los menores y yo he comentado que protegerles de la pornografía y de la prostitución sería la repera. Educarles en su no consumo.
Como era
de esperar hay quien se me ha echado a la yugular, que si no me informo, que si
antes de criticar, que si pitos y flautas y tamboriles. Sí me informo sí. Y nos
prometieron una ley abolicionista y seguimos sin ella. Y no se hace nada. NADA.
Nada en absoluto para proteger a los menores de la ingesta masiva de
pornografía desde edades tempranas. nada para parar la hipersexualización de las niñas.
No hay control, ni sanciones, ni
criminalización de algo que sabemos y saben que solo sirve para que los varones
de cualquier edad nos vean como tres agujeros de descarga y cuerpos que golpear
a su antojo y placer.
Estoy en
el camino de la autocrítica, de cuestionar, de preguntar qué se puede hacer
mejor, o por qué no se hace esto o lo otro. Esto no sé si se acepta en la
derecha, porque nunca he militado. Pero en la izquierda no. Todo lo hacen bien.
Nada se cuestiona. Y si lo haces es porque eras una puta loca feminista. O una
facha. Este era el gobierno perfecto para conseguir avances de otro modo
imposibles. Abolición de la prostitución. Igualdad de género. Protección de las
más desfavorecidas para que no se vean arrastradas a alquilar sus vientres ni a
ser prostituidas. Este tenía que haber sido ese gobierno. Pero no. Este gobierno
será recordado por su empeño en que los deseos y sentimientos de algunes sean leyes, mientras a nosotras,
seres gestantes y menstruantes (es que esto sí que es nauseabundo, querido Echenique)
se nos borre. Tal cual.
El azúcar
es malo, yo no lo dudo. Y hay que cambiar la manera en que nos estamos alimentando, sobre todo porque no es sano ni sostenible. Pero acabar violada, golpeada, prostituida, maltratada,
abusada y mil –adas más es infinitamente peor. ¿Queremos proteger a los niños y
las niñas? Pues dejémonos de falsas promesas y ataquemos la raíz.
¡Ay si
mis deseos y sentimientos se convirtieran en leyes!








