jueves, 28 de octubre de 2021

Protección.

Hoy he “pecado”. Lo confieso. Pongamos que alguien cuelga una foto de basura en la calle, basura de la de la Costa Blanca Sur, dícese, colchones, mesas, sofás, flotadores, macetas rotas, y poda, mucha poda. En esa foto los dos o tres primeros comentarios son así: “qué cerda es la gente”, “hay que ver que poco civismo”, “hay que multar”, “hay que vigilar”, etc. El cuarto comentario ya cambia el rumbo y los doscientos comentarios siguientes ya son: “los perros y sus dueños son una lacra social que habría que exterminar”.

Yo siempre que veo una foto de basura de la Costa Blanca Sur en las redes pienso, ya nos están linchando digitalmente a los de los perros.

Y hoy he hecho un poco lo mismo. En un diario digital de izquierda he visto una noticia sobre prohibir la publicidad de alimentos altamente azucarados y dañinos para la salud de los niños y niñas. Educarles en su no consumo. El titular rezaba algo sobre la protección de los menores y yo he comentado que protegerles de la pornografía y de la prostitución sería la repera. Educarles en su no consumo.

Como era de esperar hay quien se me ha echado a la yugular, que si no me informo, que si antes de criticar, que si pitos y flautas y tamboriles. Sí me informo sí. Y nos prometieron una ley abolicionista y seguimos sin ella. Y no se hace nada. NADA. Nada en absoluto para proteger a los menores de la ingesta masiva de pornografía desde edades tempranas. nada para parar la hipersexualización de las niñas.
No hay control, ni sanciones, ni criminalización de algo que sabemos y saben que solo sirve para que los varones de cualquier edad nos vean como tres agujeros de descarga y cuerpos que golpear a su antojo y placer.

Estoy en el camino de la autocrítica, de cuestionar, de preguntar qué se puede hacer mejor, o por qué no se hace esto o lo otro. Esto no sé si se acepta en la derecha, porque nunca he militado. Pero en la izquierda no. Todo lo hacen bien. Nada se cuestiona. Y si lo haces es porque eras una puta loca feminista. O una facha. Este era el gobierno perfecto para conseguir avances de otro modo imposibles. Abolición de la prostitución. Igualdad de género. Protección de las más desfavorecidas para que no se vean arrastradas a alquilar sus vientres ni a ser prostituidas. Este tenía que haber sido ese gobierno. Pero no. Este gobierno será recordado por su empeño en que los deseos y sentimientos de algunes sean leyes, mientras a nosotras, seres gestantes y menstruantes (es que esto sí que es nauseabundo, querido Echenique) se nos borre. Tal cual.

El azúcar es malo, yo no lo dudo. Y hay que cambiar la manera en que nos estamos alimentando, sobre todo porque no es sano ni sostenible. Pero acabar violada, golpeada, prostituida, maltratada, abusada y mil –adas más es infinitamente peor. ¿Queremos proteger a los niños y las niñas? Pues dejémonos de falsas promesas y ataquemos la raíz.

¡Ay si mis deseos y sentimientos se convirtieran en leyes!

miércoles, 27 de octubre de 2021

La lucha.

Las niñas quieren ser niños, los niños quieren ser superhéroes. Los perros están a salvo, en una casa de acogida, en un veterinario, con sus dueños, han muerto. Les rescató el Equipo A, sus dueños, unos locos animalistas, unos extraterrestres.

Ya no hay lesbianas, son mujeres que en realidad quieren ser hombres a los que les gustan las mujeres. Un niño se pone una falda porque se siente niña, entra en un aseo de niñas, viola a una, pero no. No pasa nada. Brutalmente, como si alguna violación no lo fuera. Las mujeres están ahí para violarlas. Por eso hay putas. Porque hay puteros.

Están ahí porque quieren, porque las amenazan, porque las engañan, porque les roban los pasaportes, porque están ahogadas de deudas, porque ya no se sienten personas, ni niños ni niñas. Cuidado con quejarse. No vales para otra cosa. No eres nada. Mientras haya puteros, habrá putas.

Los nuestros ya no nos quieren. Les damos arcadas. Nunca nos quisieron. Solo fingían, como con los negros, o los sudamericanos, o los indios. Ya no se pueden usar ninguna de estas palabras. Ni él ni ella ni ellos ni ellas. Lo peor son las nuestras. Esas sí que son peores. Porque de ellos no esperábamos gran cosa. Pero ellas… en serio…

Divide y vencerás. Y tanto que sí. El 50% está dividido. Cuando la agenda cambie, que cambiará, y sople el viento de otro lado, y dejéis de ser importantes, entonces y solo entonces veréis con claridad la majestuosa estratagema con la que creen habernos dado el jaque mate.

A las que no os ha cegado la corriente, seguid. Que parece difícil. No parece, no. Es dificilísimo. 
Casi imposible. Pero hay que seguir. Y con la cabeza bien alta. Mujeres, la lucha continúa.

lunes, 18 de octubre de 2021

Siempre hay imbéciles que se ríen.


Se leen cosas más o menos acertadas en las redes sociales. Son un escenario perfecto para vomitar lo que se piensa sin pensarlo bien. Como una calle oscura y desierta es el escenario perfecto para cometer un crimen.

Las publicaciones que reciben “me gusta” y “corazones”, suelen ser, en mi muro claro, publicaciones sobre animales. También hay en mi muro publicaciones en las que se habla de mujeres. En estas publicaciones siempre hay imbéciles que se ríen.

No tenía yo ni idea de quién o, mejor dicho, qué era Carmen Mola. Pero parece ser que hoy es el día de las escritoras. Por lo tanto, hay muchas publicaciones que hablan de escritoras célebres y en uno de los comentarios con más “me divierte” me he topado con el tema. Parece ser que tres señores decidieron escribir varios libros bajo el seudónimo de una señora y ganaron el Premio Planeta. Es normal, ya era hora de que los hombres se rebelaran contra esta hegemonía de las mujeres. Pobres, relegados al cuidado de la casa, de los mayores, lo niños, las personas dependientes… Ganando mucho menos que sus colegas mujeres en los mismos puestos y por supuesto con poquitas opciones a ostentar un puesto directivo. Es normal que estos tres pobres hombres, que solo llevan toda la vida siendo guionistas en televisión, hayan tenido que recurrir a hacerse pasar por una mujer para optar a un premio literario de la categoría del Planeta. Y eso que nosotras ya no somos tan importantes como nosotres. Ahí han estado poco espabilados.

En otras publicaciones que leo, sobre alimentación vegana suele haber “me gusta” y “corazones”, algún que otro “me asombra” y sí claro, algún “me divierte”. Pero la gente que no es vegana o no está interesada en el veganismo no suele recibir noticias relacionadas.

¿Por qué, sin embargo, hay tantísimos señores que directamente odian a las señoras y se meten en sus espacios para reírse de ellas? Hoy es el día de las escritoras, ¿te divierte? ¿vas a empezar a decir que es una chorrada? ¿que somos unas locas, unas histéricas, unas bolleras, unas zorras, gordas y feas? ¿que deberíamos preocuparnos de cosas importantes? Como por ejemplo, ellos. 

Cada vez que una mujer dice algo, lo que sea, salen uno o cien imbéciles que se ríen. No parece que vayan a parar. Nosotras tampoco.

viernes, 20 de agosto de 2021

Un día cualquiera.


Después de aquella noche, nada había vuelto a ser lo mismo, todavía. Las calles parecían siempre desiertas. Ya no oía el ruido. Ya no se fijaba en nadie. Coches, autobuses, niños, bicicletas, perros, taxistas, reguetoneros derrapando, ancianos… Ya nada de aquello era importante, nada la sacaba de su cabeza. Desde aquella noche.

Había trabajado aquel mismo sábado por la mañana. No había habido ni una sola llamada en la oficina. El último fin de semana de agosto la gente estaba dando los últimos coletazos, nunca mejor dicho, en la playa. Al día siguiente comenzaba la gran operación vuelta a casa. No era momento de comprar, solo de disfrutar de las últimas horas de las vacaciones.

Para los extranjeros, el curso escolar ya había comenzado. La actividad normal ya se había retomado. Ya no estaban aquí, y los que aún quedaban, al igual que los españoles, estaban entretenidos en pasar esos últimos momentos al sol. Sol que muchos apenas verían hasta las próximas vacaciones en España.

El resto del día fue como cualquier otro sábado. Compra semanal, poner lavadoras, planchar las camisas para la semana, una cerveza, una peli… La tranquilidad de no tener que correr, de saber que al día siguiente no sonaría el despertador. El merecido descanso ya estaba aquí.

Aquella noche, después de cenar, se desperezó en su sofá y abrió Netflix para elegir una peli divertida, de sábado noche. Sacó una cerveza, unas pipas y un bol para echar en él las cáscaras. Por la ventana abierta entraba una ligera brisa que movía las cortinas acompasadamente. Todo estaba en calma.

El teléfono se iluminó en la oscuridad de la habitación. ¿La responsable de Recursos Humanos? ¿A aquellas horas? ¿Un sábado?   ...   ...   ...   ¿Qué voy a hacer ahora? Se preguntó mirando el mensaje iluminado en la pantalla de su teléfono. Optó por beberse un vaso de agua fresca e irse a dormir. Mañana sería otro día. Sería un día como cualquier día para millones de personas. Su primer día como desempleada.


sábado, 5 de junio de 2021

Carta express.


Yo no soy de respuesta rápida, sino de respuesta pensada y elaborada, esto hace que la mayor parte del tiempo me quede dentro lo que me gustaría decir. Estoy trabajando en ello, como en muchas otras cosas y como no se puede luchar contra la evidencia y la evidencia prueba que mi voz no se oye, pues escribo desde hace años. Porque no sé si es por mi voz de cría pequeña o lo que sea, pero la gente tiende a hablar más alto que yo, a interrumpirme, etc. y al final opto por no decir nada. Parece que siendo yo no se me oye, solo si grito o lloro. Y a veces no es solo cuestión de que una se haga oír, a veces también hay que hacer por escuchar. 

No se me oía cuando vivía en una casa con una madre [...], un hermano [...] y un padre [...] y escribía. Escribía cuando no sabía cómo o no podía expresar lo que me pasada por la cabeza, y aun sabiendo y pudiendo no se me daba la oportunidad, no se me oía. Y sigo escribiendo cada vez que quiero decir algo, pero mi interlocutor ya ha dado la conversación por finalizada. Porque parece que, en esta sociedad de las prisas, si no respondes raudo y veloz, se acabó la conversación. Algunos necesitamos unos minutos, algunos necesitamos unas horas, y algunos necesitamos días. No todos tenemos el don de la palabra justa en el momento preciso, y cuando entablas conversación con alguien con prisa, no hay conversación, sino monólogo, y las palabras que nunca te dejan decir, se te atascan en la garganta, y no mola nada.

Total, a lo que voy. Hablamos unas horas por mensajes, hablamos por audios, todo va bien, quieres verme YA, entre semana, tú estás de vacaciones, yo no, yo tengo una rutina que intento adaptar a tu urgencia. Por mensaje todo va bien, pero no nos conocemos, no nos hemos visto ni olido, y a los dos minutos de quedar
ya quieres meterme la lengua hasta la garganta. Yo necesito verte, necesito hablar, necesito crear algo, necesito ver si sí o si no, necesito tiempo y necesito espacio. No puedo crear intimidad con alguien en media hora, ni en dos horas. Intimidad de la que busco, de la que creo que tú también buscas.

El aquí te pillo aquí te mato (que sé que no es lo que tu querías tampoco) me funcionaba hace 10, 15, 20, 25 años atrás, de fiesta, de noche, borracha y cuando me daba igual Paco que Pepe. No era lo que estábamos haciendo el jueves. El jueves íbamos a conocernos en persona después de hablar por mensaje unas horas, el jueves íbamos a ir a cenar, para conocernos. Tu ibas cuatro pasos por delante y yo eché el freno. Cuando no puedo seguir el ritmo de alguien paro. 

Yo entiendo que tu eres como eres, “un ansias” y lo escribo sonriendo, eh? No es ningún reproche. Pero tú entiende que yo no soy así, que a ti te hubiera gustado pasar más tiempo intimando, pero quisiste venir un jueves en lugar de esperar al sábado, sin prisas y sin madrugones, sin tener que estar en una oficina sonriendo a fachas durante 9 horas.

Me dices que no viste la pasión que mola cuando uno empieza, yo te digo que yo no había empezado nada, solo estaba valorando si había algo que empezar. Igual que viniste te fuiste, rápidamente.

Solo me queda desearte que encuentres alguien que vaya a tu mismo paso, y desearme que yo encuentre alguien que vaya al mío. Que lo dos molamos mucho.

¡Un beso!

sábado, 29 de mayo de 2021

No soy rubia.

El  mundo de las citas online siempre da para mucha conversación. A la extraña naturaleza humana hay que sumarle la "valentía" que da el anonimato. El cóctel puede ser explosivo. Esta semana he tenido un poco de todo. 

El estafador de libro: Este te escribe primero. Es un hombre interesante físicamente hablando y las primeras de cambio te suelta que está forrado y que quiere una relación seria. Te manda muchas fotos de él en diversas situaciones, para convencerte de que si, está forrado, y sí está muy bueno. El perfil de estafador de libro siempre está de viaje lejos, pero vuelve en equis tiempo para empezar su nueva vida contigo. Yo no he llegado tan lejos, pero las historias suelen acabar en que se meten en una situación chunga allá donde estén y se han dejado la cartera en el hotel y necesitan dinero para salir indemnes. Sus víctimas suelen ser mujeres maduras y solitarias, y esto obviamente es lo que más me jode, que estos tipejos o tipejas (nunca sabremos en realidad quien está detrás de los mensajes que recibes) hayan pensado que yo, madura y solitaria sea un buen blanco. Pues no, primero porque yo no tengo un duro, y lo que tengo es para mí y mis perritos. Segundo porque yo tiendo a huir despavorida de todo lo que suene a compromiso. Pero bueno, ahí queda la experiencia.

El de la prisa: Este también te escribe primero, puede ser que ya hayas intercambiado algún mensaje con éĺ unos días, o semanas atrás. No parece que tengáis mucha química y las conversaciones son más bien "hola, qué tal", "bien y tú". Tres días después "Qué haces" "estoy trabajando" y así de saleroso es todo. De repente una noche te dice que tiene muchísimas ganas de conocerte, que deberíais quedar ya, que desde que te vio la primera vez le atraes muchísimo y que él no estaba buscando nada serio, pero que contigo podría empezar algo bonito, porque le gustas muchísimo. Yo le dije, "vale, quedamos el domingo y nos conocemos", "¿El domingo? falta una eternidad, yo quiero estar contigo ya, ¿puedo ir esta noche?", "no, esta noche no, ¿el viernes?", "jo, sigue siendo muy lejano, solo quiero estar contigo, aunque sea viendo la tele tranquilos, por favor, vamos a vernos hoy", "no hoy no, como prontísimo mañana, nos vemos y tomamos un par de cañas en tal sitio", "vale mañana nos vemos, yo no quiero interferir en tu rutina, ni fastidiarte los planes", "vale, pues mañana ya hablamos de hora, etc". Algo me dice que este tío no es de fiar y quedo con Gloria para tenerla al tanto de cada movimiento del día siguiente. No hace falta. Al día siguiente no da señales de vida. Porque lo que tenía ayer era un calentón de mucho cuidado. Probablemente por la noche se haría un buena manola y listo. Que nos puede pasar a todos, pero no es lo que ando buscando ahora mismo, la verdad, y sobre todo, para "rapiditos" nunca he necesitado que me cuenten rollos. 

El buen novio: Este es un proyecto. Aún está por aquí pululando, no sé por cuanto tiempo. En principio es un tipo normal, que vive a una distancia adecuada. Es de izquierdas y le gusta mucho la tranquilidad, la historia. Muy capricornio, todo bien. Hasta que hablando me dice que el feminismo no funciona porque también hay mujeres que maltratan, y que raptan a sus hijos. MAL empezamos. Le intento explicar dentro de lo posible que DE QUÉ MIERDA ESTÁS HABLANDO, y bueno, se aviene a razones y reconoce que no sabe mucho del tema y que está dispuesto a escuchar, aprender y lo que haga falta. Vale. Voy a la peluquería a cortarme los rizos de cara al verano. Me dice, "a ver qué guapa has quedado?", le enseño lo guapa que he quedado y me dice "bueno, no somos tipitos, pero tenemos nuestro encanto". PERO QUÉ HOSTIAS LES PASA A LOS TÍOS?????? ¿Te mando una foto de mi cabeza con el pelo recién cortado y me recuerdas que estoy gorda? Reúno toda la paciencia que tengo y le digo que estoy trabajando en eso de no guardarme las cosas que no me cuadran y le explico que esos comentarios que la gente hace en general sin animo de ofender, no son necesarios. Que todos sabemos perfectamente qué cuerpo tenemos y que igual que no necesito que me diga que no soy rubia, porque no lo soy y soy perfectamente consciente, tampoco necesito que me diga que no tengo tipito, porque también soy perfectamente consciente. No me ofende ser gorda, ni que me digan que estoy gorda, igual que no me ofende ser inteligente y que me digan que soy muy resolutiva en mi trabajo. 

Pues si, son cosas que son como son, así. Lo que me toca las narices es que la gente siga tomándose la libertad de juzgar sin venir a cuento y luego te den una palmadita en el hombro y te digan "para mí eres guapísima". Ah bueno, pues gracias, joder menos mal, a tus pies, menos mal que tú sí me ves guapa, si no... de aquí al viaducto, a las vías del tren o al mar, a donde quiera que la gente se suicide en este lado del país.

Que no gente, que no. Que no todos los gordos estamos obsesionados con nuestro peso, ni tenemos colesterol, ni nos pasamos el día comiendo galletas y bebiendo fanta. Que no. Que los delgados también tienen problemas de pareja, o incluso ¡están solteros! y se quedan sin curre, y sus hijos les odian, y el coche se les avería, y tienen enfermedades. Los delgados también mueren. Que ya está una hasta el moño joder. 

Total, que entre unos y otros, la semana ha tenido el mejor resultado posible. No me han estafado, tampoco me han engañado para un rapidito y si te he visto no me acuerdo, sigo siendo feminista, gorda, guapa, inteligente y no, no soy rubia. 





martes, 2 de marzo de 2021

Mujer.

¿Qué es lo que te da tanto miedo de ser mujer? Eres una mujer, pero no quieres verlo, no quieres reconocerlo. ¿Te da vergüenza llevar tantos años sintiéndote inferior? ¿Tienes tanto rencor acumulado que te has vuelto una de ellos? Puede que tengas síndrome de Estocolmo, que te hayas habituado a tu situación tanto que no veas más allá de ella.

Dicen que los que han sufrido abusos de pequeños se vuelven abusadores. ¿Es eso lo que te pasa? ¿Te han convencido de que no vales lo mismo? ¿Te has creído que tu lugar está cuatro pasos por detrás? ¿Quieres castigar a todas aquellas que no piensan como tú y quieren hacer algo por cambiarlo? Te digo que no es verdad, no creas todo lo que te dicen, ni siquiera lo que te decía tu madre. No tienes por qué volverte una abusona solo porque te hayan hecho daño.

¡Claro! A lo mejor no sabes el daño que te han hecho. Puede que no seas consciente de todo lo que te han quitado a lo largo de tu vida. Igual soy una optimista y simplemente es que eres estúpida. ¿Quién sabe?

¿Es más cómodo vivir así, como ellos quieren? Quiero entenderlo de verdad, por eso te hago tantas preguntas. La sumisión consiste en delegar toda responsabilidad y todas las decisiones en otra persona. Y dicen que quien la practica se siente liberado, ¿la responsabilidad de ser quien eres pesa demasiado? ¿No te sientes capacitada para tomar tus propias decisiones? ¿Es eso? ¿Es miedo a la competencia? Hay mujeres que son increíblemente mezquinas con otras mujeres. ¿Será porque es más fácil lidiar con un enemigo que con dos?

No te tienen que gustar todas las mujeres, no tienes que aceptar opiniones ajenas vengan de quien vengan sin rechistar. Me gustaría que tuvieras el suficiente criterio para dejar de compartir mensajitos que han escrito otros y te pararas a pensar un poco, por tu cuenta. Si puedes. Igual ya no puedes. Puede que ya sea tarde para ti.

A mí, me parece increíble que alguien pueda opinar que las cosas están bien como están. Pero yo soy una rebelde, ya me lo dice Ari. Yo no hice caso a mi madre. No me conformé. Y no lucho, ni enseño las tetas por ahí, ni siquiera me manifiesto. Pero no vivo cuatro pasos por detrás de nadie. Y cuando escribo algo y lo comparto sale de mi cabeza, no de la ira, la estupidez, el miedo, la represión o el odio de otra persona. Mi cabeza funciona sola.

Puede que tú estés a gusto, tengas todo lo que quieres, un sueldo equivalente a los de tus compañeros, nunca te hayan acosado, tus hijas caminen sin miedo por la calle, tu ginecólogo te preguntara cómo querías traer a tus hijos al mundo, no conozcas a ninguna mujer a la que hayan maltratado o asesinado. Oye, estupendo. Pero esto sucede. Puede que tú no veas la necesidad de decir basta, es posible que no seas tú la que necesita representación, puede que no seas la única mujer sobre la tierra, ¿lo has pensado? 

Solo como experimento acabo de poner en el buscador la palabra mujer, este es el resultado de hoy:

-Los mossos detienen a un hombre por agredir sexualmente a una mujer sin hogar en Barcelona.

-Vivir en pareja, la primera brecha laboral para la mujer.

-Un hombre asesina a puñaladas a su exmujer en un piso de Torrejón de Ardoz. 

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miércoles, 10 de febrero de 2021

La persona a la que más quiero en el mundo.

Hace años, más de 20, fui a casa de Emma, una amiga de una amiga de Bellas Artes que vivía en un apartamento en El Corrillo en Salamanca y al entrar en la cocina su compañera de piso me dijo: "A ti te duele mucho la garganta porque no dices las cosas, las dejas ahí y se enquistan. Tienes que decir las cosas, sacarlas fuera." Ese fue el comienzo de mi año de la sinceridad. Ese año dejé atrás a un montón de gente tóxica y también me forjé la fama de borde que aún me persigue. 

Pese a esta fama de borde que tengo, me sigo callando las cosas. El año de la sinceridad acabó y con él volvieron los dolores de garganta, porque hay que hacer un esfuerzo enorme para cambiar hábitos arraigados. Y el callarme las cosas, el tragármelas y que se me queden ahí, es algo que aprendí desde muy pequeña. 

Hoy me han vuelto a decir lo mismo, que tengo el recipiente de las cosas que no digo rebosando y que eso me produce todo este malestar y toda esta intranquilidad, y toda esta rabia y toda esta serie de infortunios que atraigo, porque si yo no estoy bien, nada está bien. 

Así que advierto y aviso, y el que avisa no es traidor. Me quiero, me respeto, me cuido. Y pese a que probablemente me vuelva a ganar mi fama de borde, mi prioridad voy a ser yo, mi bienestar, mi equilibrio y mi salud mental. No os lo toméis a mal, solo intento cuidar de la persona con la que tengo la relación más estimulante, apasionante y duradera de mi vida. 

martes, 9 de febrero de 2021

Ojalá que nuestros ojos dejen de sangrar.

El otro día me comentaba Gloria, enfurecida, que no sabía a qué periodista iluminado se le había ocurrido que vacuna y antídoto eran lo mismo. No lo son. Señores periodistas, blogueros, tuiteros, instagrameros, yutuberos y demás reyes mediáticos. Antídoto y vacuna NO son sinónimos.

Yo tengo mi batalla particular con el ojalá. No, no contra el de Silvio Rodríguez. NO. Contra el uso incorrecto del ojalá como si no necesitara un subjuntivo detrás, como si se usara delante de un infinitivo. 

Acabo de leer un artículo en El País, sobre la Ley de Murphy en la cocina, hablan en él de El Comidista, y una tal Patricia Tablado, responsable de Redes Sociales de este conocido blog escribe: "Ojalá más envases monodosis o similar para no desperdiciar tanto bote". Poco ecológico a la par que gramaticalmente incorrecto. Esta mujer es responsable de redes de un blog que leen muchas personas, no sabe escribir y por ende tampoco sabe hablar. Y de verdad, no es guay, ni cool, ni trendy, ni top hablar mal. De verdad que no.

Es super sencillo. Detrás de un ojalá siempre va un verbo en subjuntivo. No se usa con verbos en infinitivo. El famoso "si me queréis, irse" de Lola Flores también es incorrecto. Y según he leído, la publicidad ha hecho que la generación z, se haya fijado en la Lola de España. Ojalá se fijen en que era una mujer fuerte, trabajadora, familiar, segura de sí misma... y no copien sus errores, ni los lingüísticos, ni los relacionados con la evasión de impuestos. 

Señores periodistas, blogueros, tuiteros, instagrameros, yutuberos y demás reyes mediáticos, dejad de cargaros nuestro rico idioma. Dejad de enorgulleceros de la ignorancia. Me viene a la cabeza la imagen de King Kong y una voz en off diciendo "éste no lee". 

Ojalá que nuestros ojos y oídos dejen de sangrar. 








jueves, 4 de febrero de 2021

¡Un beso enorme a todas!


Estoy pensando que esto no es justo. Porque en realidad todo es una puta mierda, pero no todo todo. Por ejemplo. Tengo dos amigos nuevos que son la caña. Están ahí siempre y para todo lo que necesite. Estaría super perdida aquí sin ellos, la verdad.

También tengo a mi ángel de la guarda, y sé que siempre la tendré.

También tengo amigos viejos, o viejos amigos, claro. Mis queridas Charris, mi grupo Mandalero, el frente mallorquí, el frente cadalseño, el frente MN, la vieja guardia salmantina... 

También he encontrado un albañil de confianza, cosa muy importante cuando compras una casa de 25 años en la que nadie jamás ha invertido un duro. 

También tengo unos compas de trabajo que ya son amigos (me pasa a menudo esto a mí, soy muy maja, pese a las malas lenguas, por eso me pasa). Y un puesto facilito, que me gusta, que no me agobia.

También tengo a mis perritos, a los que muchas veces quiero meter al horno y hacerme la cena con ellos, pero que sin ellos no sabría donde tengo la mano derecha.

También tengo muchas ganas de hacer cosas, y las hago, salgo a correr aunque pese mil kilos y tenga mil años, y voy a aprender Valencià, perque ho dic jo.

También tengo a mi madre, a mis hermanas y hermano, a mis sobris. Y a mi León, que me quiere como soy, y eso literalmente no me había pasado nunca.

Daniela, Esther, Fe, Dimas, Daniel, Laura, Lino, Turrón, Capitán, Eva, Anas, Gloria, Saray, Jesus y Tere, Alex, Ken, Elena, Fernando, Cris Salcedo, Cris, Ruth, Noelia, Noemí, Patri, Juanjo, Nerea, Dani, Daniela, Yoli, Paloma, Ismael, Juan y la Mateos, Ari, Isa, Marta, Amor, Kelly, Pili.

Todo todo no me sale mal, porque vosotros y vosotras me habéis salido fantásticos. 

Y más gente que se quedará en el tintero, pero que sí son son, y lo saben, y lo sé.

¡Un bes enorme a tots!




¡Boom!

De verdad que siento repetirme y repetirme. Pero es que no es ni medio normal. Ni medio normal. Estoy cansada, aburrida y hasta las narices. Y no es del puto Covid, que también, ni del puto distanciamiento social, que también, ni de no poder ver a mi hermana, a mi sobrina, a mi madre, a mi León, que también.

Estoy hasta los ovarios de que todo el mundo se aproveche de los demás, de que todo el mundo mienta, de que todo sea tan puñeteramente difícil. En pocos meses se me han estropeado: el tobillo izquierdo dos veces, el riñón, el cortasetos, el inodoro, la bobina del coche, los cojinetes de la moto, el móvil, el ordenador, la tetera, el techo de casa, el colchón, el ventilador y ahora una tubería. El ordenador, el cortasetos, el inodoro, el colchón y la tetera fueron fácilmente reemplazados por otros. El coche, la moto y el riñón mejoraron tras darles los cuidados necesarios. El tobillo sigue jodido y bien jodido. Y el ventilador, pues ahí está a la espera.

Al móvil le explotó la pantalla, lo mandé a los hijos de putero de Apple que me dijeron que no, que lo había roto yo. Me lo devolvieron más roto aún. Lo llevé a un tipo inglés que arregla móviles, cuando me lo devolvió ya no leía la tarjeta sim. Este tipo no lo sabe arreglar, ha cerrado la tienda, se ha ido a la bancarrota (y ojalá además se pudra). Lo llevé a otro tipo que me dijo en principio que se solucionaba con 150€, que después se convirtieron en más de 300. Total, que tengo el móvil en casa, nuevo y no vale para nada, y lo mejor, aún lo estoy pagando. Sí sí, voy a denunciar a consumo al tipo inglés. Esto así no se queda.

Llovió y se hizo una gotera en mi casa que por supuesto el seguro no cubrió. Plus Ultra. 

Que todos sepáis que no valen una mierda. Que no son más que unos ladrones. Así que tuve que arreglar la terraza por mi cuenta. Y ahora la fuga de agua. Que tampoco me cubre la mierda de seguro que tengo porque no hay daños. El agua se fuga a la acera. En mi casa no hay daños. Solo me han llenado el jardín de agujeros, no han encontrado la avería y yo sigo sin agua. Así que tendré que arreglar la fuga por mi cuenta.

Conclusión Apple y Plus Ultra pasan a formar parte de mis compañías hiper mega odiadas.

Y yo solo quiero irme a casa a dormir un sueño, si no eterno, larguísimo.