jueves, 28 de octubre de 2021

Protección.

Hoy he “pecado”. Lo confieso. Pongamos que alguien cuelga una foto de basura en la calle, basura de la de la Costa Blanca Sur, dícese, colchones, mesas, sofás, flotadores, macetas rotas, y poda, mucha poda. En esa foto los dos o tres primeros comentarios son así: “qué cerda es la gente”, “hay que ver que poco civismo”, “hay que multar”, “hay que vigilar”, etc. El cuarto comentario ya cambia el rumbo y los doscientos comentarios siguientes ya son: “los perros y sus dueños son una lacra social que habría que exterminar”.

Yo siempre que veo una foto de basura de la Costa Blanca Sur en las redes pienso, ya nos están linchando digitalmente a los de los perros.

Y hoy he hecho un poco lo mismo. En un diario digital de izquierda he visto una noticia sobre prohibir la publicidad de alimentos altamente azucarados y dañinos para la salud de los niños y niñas. Educarles en su no consumo. El titular rezaba algo sobre la protección de los menores y yo he comentado que protegerles de la pornografía y de la prostitución sería la repera. Educarles en su no consumo.

Como era de esperar hay quien se me ha echado a la yugular, que si no me informo, que si antes de criticar, que si pitos y flautas y tamboriles. Sí me informo sí. Y nos prometieron una ley abolicionista y seguimos sin ella. Y no se hace nada. NADA. Nada en absoluto para proteger a los menores de la ingesta masiva de pornografía desde edades tempranas. nada para parar la hipersexualización de las niñas.
No hay control, ni sanciones, ni criminalización de algo que sabemos y saben que solo sirve para que los varones de cualquier edad nos vean como tres agujeros de descarga y cuerpos que golpear a su antojo y placer.

Estoy en el camino de la autocrítica, de cuestionar, de preguntar qué se puede hacer mejor, o por qué no se hace esto o lo otro. Esto no sé si se acepta en la derecha, porque nunca he militado. Pero en la izquierda no. Todo lo hacen bien. Nada se cuestiona. Y si lo haces es porque eras una puta loca feminista. O una facha. Este era el gobierno perfecto para conseguir avances de otro modo imposibles. Abolición de la prostitución. Igualdad de género. Protección de las más desfavorecidas para que no se vean arrastradas a alquilar sus vientres ni a ser prostituidas. Este tenía que haber sido ese gobierno. Pero no. Este gobierno será recordado por su empeño en que los deseos y sentimientos de algunes sean leyes, mientras a nosotras, seres gestantes y menstruantes (es que esto sí que es nauseabundo, querido Echenique) se nos borre. Tal cual.

El azúcar es malo, yo no lo dudo. Y hay que cambiar la manera en que nos estamos alimentando, sobre todo porque no es sano ni sostenible. Pero acabar violada, golpeada, prostituida, maltratada, abusada y mil –adas más es infinitamente peor. ¿Queremos proteger a los niños y las niñas? Pues dejémonos de falsas promesas y ataquemos la raíz.

¡Ay si mis deseos y sentimientos se convirtieran en leyes!

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