sábado, 28 de julio de 2012

Que les corten la cabeza, por favor.


“Vaya lio que tenemos con tantas marcas de jamón cocido”, ¿¿en serio??, o como dirían otras ¿hola? jajaja.

El otro día me decía una estrellita del mundillo publicitario que la publicidad en la tele está muerta. No sé si lo está, pero sé que debería estarlo.

Al menos ya le han cambiado la voz a la subnormal del buscador de hoteles (sí Elena sí, he dicho subnormal), y al parecer también han quitado ese ridículo boom de la máscara de pestañas, y ¿cómo pueden poner a unos cereales el nombre de un perfume? 
Ahora que creo que los de los seguros de coches del telefonito parlante se llevan la palma a los anuncios más coñazo de la televisión contemporánea (y de la radio). Aunque ahora que lo pienso, los seguros de coches llevan una rachita buena, porque los del erizo ya no usan la peor canción del mundo (si, la de Carlos Baute), pero anda que no han dado la lata, y ¿qué me decís de esos que nos dan permiso para contratar con quien queramos? No contrataría mi seguro con ellos ni aunque me costara 10 euros al año, sólo por el asquito que me dan sus anuncios.

¿El más divertido? el anuncio de la publicidad responsable, honesta, etc, ja ja ja. Si esto fuera así ya no habría anuncios de telefonía móvil, ¿no? Ni de compañías de gas o electricidad. Ni de cremas anti-edad. Ni de tantas otras cosas.

Recuerdo súper campañas de pantalones vaqueros, con aquel I´m mad about the boy… de Dinah Washington. Refrescos carbonatados de cola, con anuncios que forman parte de nuestra memoria común, e incluso de chicles con sus besos sin azúcar. Qué tiempos aquellos… Claro que como dice facebook, “yo fui a EGB”, soy una nostálgica. La madre del cordero, ¡qué daño ha hecho la ESO!

lunes, 2 de julio de 2012

Nido de víboras.

El verano pasado me robaron en el coche dos veces en quince días. ¿Cuántos días de verano llevamos? ¿Diez, once? Pues ya me han pinchado una rueda. No, no he pisado un clavo, ni me he metido por una camino de cabras (bueno si, pero no pinché ahí). El mecánico me confirmado esta mañana que la rueda había sido pinchada a propósito con un punzón o algo similar. ¡A propósito! ¡Y yo sin saber que soy tan importante para alguien como para tomarse tal molestia!

Claro, que por otro lado pienso... igual el/la indeseable en cuestión eligió mi coche entre todos los aparcados por una cuestión de azar, o una cuestión estética (está muy sucio, la verdad), no lo sé, el caso es que el mío fue el elegido. ¿Será que alguien me odia de verdad? Qué fuerte. Alguien puede odiarme, con lo maja que soy yo. Si, soy maja, si Elena y Cristina, que no nos soportemos las unas a las otras no significa que no sea maja. Yo soy muy maja. Que lo sé.

La tarde en cuestión aparqué muy cerca (pero sin tocar, a unos 5 cm de él y por delante tenía casi un metro hasta el siguiente coche) de un ibiza o un león negro. Aparcar tan cerca de un coche famoso por el carácter impetuoso de sus dueños: ¡¡¡error!!! Llevar el coche al garaje aunque esté a unas manzanas de casa: ¡¡¡acierto!!! Tampoco es cuestión de juzgar a los dueños del otro coche por el modelo. Yo tenía un saxo tuneado (de ahí que me lo abrieran TANTO el año pasado) y no fue de mi elección, era lo que había y podía pagar.

Bueno, que sigo sin saber por qué alguien ha sido tan hijo de puta como para reventarme la rueda y que espero que se le pudran los huevos o los ovarios.