“Vaya
lio que tenemos con tantas marcas de jamón cocido”, ¿¿en serio??, o como dirían otras ¿hola? jajaja.
El otro día me
decía una estrellita del mundillo publicitario que la publicidad en la tele está muerta. No sé
si lo está, pero sé que debería estarlo.
Al
menos ya le han cambiado la voz a la subnormal del buscador de hoteles (sí
Elena sí, he dicho subnormal), y al parecer también han quitado ese ridículo boom de la máscara de pestañas, y ¿cómo
pueden poner a unos cereales el nombre de un perfume?
Ahora que creo que los de
los seguros de coches del telefonito parlante se llevan la palma a los anuncios
más coñazo de la televisión contemporánea (y de la radio). Aunque ahora que lo
pienso, los seguros de coches llevan una rachita buena, porque los del erizo ya
no usan la peor canción del mundo (si, la de Carlos Baute), pero anda que no
han dado la lata, y ¿qué me decís de esos que nos dan permiso para contratar
con quien queramos? No contrataría mi seguro con ellos ni aunque me costara 10
euros al año, sólo por el asquito que me dan sus anuncios.
¿El más divertido? el anuncio de la publicidad responsable, honesta, etc, ja ja
ja. Si esto fuera así ya no habría anuncios de telefonía móvil, ¿no? Ni de
compañías de gas o electricidad. Ni de cremas anti-edad. Ni de tantas otras
cosas.
Recuerdo
súper campañas de pantalones vaqueros, con aquel I´m
mad about the boy… de Dinah Washington. Refrescos carbonatados de cola, con anuncios que forman parte de nuestra memoria común, e incluso de chicles con sus besos sin azúcar. Qué
tiempos aquellos… Claro que como dice facebook, “yo fui a EGB”, soy una nostálgica.
La madre del cordero, ¡qué daño ha hecho la ESO!