¿Que a qué viene el grito? Pues a que hoy no me he peinado, llevo puesto un pantalón dos tallas más grande que la mía, una especie de camiseta de cuello alto, unas botas de montaña y un impermeable acolchado de hombre. Azul, verde, gris y marrón. Así voy hoy. Y sin peinar.
Voy a pasear con los perros, es normal ir cómoda y algo... ¿desaliñada? ¿desastrosa? Además llueve. Así llego a casa seca, o casi.
De vuelta a casa paso por el super para comprar una pipas y algo de pan de molde. Tardo un segundo así que ni meto el coche en el parking, dos cosinas, pago y me voy.
Bien, sólo hay un chico delante de mí en la caja. Huele muy bien. Se gira para sacar sus cosas y le veo la cara. ¡AAAAAAAAHHHHHHHHHH! Es él. ¡Mierda! ¡Y yo con estas pintas!
Me quito las gafas, me desabrocho el impermeable, estiro la camiseta, me saco el pelo por fuera del abrigo y disimulo hasta que me vea.
Me ve y me reconoce al instante (para mi sorpresa). Qué tal te va, bien y a ti, hace mucho que no nos vemos (nunca deberías haberme visto con estas pintas), que tal los perros, arriba en el coche, pues subo contigo y les saludo (oh dios mio qué majo es, y qué guapo, y qué bien huele). Espera a que pague y sube conmigo para ver a los perros. Debe pasar un minuto o minuto y medio acariciándoles y diciendo lo buenos y guapos que son. A mí se me hace eterno y no puedo evitar pensar, pero por qué hoy, con lo mona que iba ayer. Se despide de los perros y me planta un beso que me deja sin aire. Llámame esta semana, vale? Si, estoy algo liada, pero te llamo.
Parece que si tiene que ser es.
sábado, 17 de noviembre de 2012
jueves, 15 de noviembre de 2012
Roto.
Esta semana he visto la tele y he vuelto a abrir los ojos. He recordado por qué no la veía, por qué como mucho a la hora de comer pongo alguna cadena colorida en la que cambian la vida de una persona con un tinte, tres trajes, maquillaje y carillas de porcelana.
He visto a los que mandan y a los que mandaban mintiendo como siempre, les he visto echándonos tierra encima, como en los entierros de las películas. He visto a los que pagamos por protegernos arrastrando ancianos por la calle, pegando a niños con sus porras y sacando a la gente de sus casas a empujones. He visto a los que guardaban nuestro dinero quedarse con él, y con todo lo que tenemos. He visto como un asesino que hace 10 años horrorizó a este país va a salirse con la suya porque sus crímenes van a prescribir. He visto como una señora alemana se está cargando Europa. He visto lo roto que está este país.
Y he abierto los ojos.
He visto a los que mandan y a los que mandaban mintiendo como siempre, les he visto echándonos tierra encima, como en los entierros de las películas. He visto a los que pagamos por protegernos arrastrando ancianos por la calle, pegando a niños con sus porras y sacando a la gente de sus casas a empujones. He visto a los que guardaban nuestro dinero quedarse con él, y con todo lo que tenemos. He visto como un asesino que hace 10 años horrorizó a este país va a salirse con la suya porque sus crímenes van a prescribir. He visto como una señora alemana se está cargando Europa. He visto lo roto que está este país.
Y he abierto los ojos.
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