lunes, 9 de mayo de 2022

El trabajo.

Puesto: Auxiliar administrativa.

Requisitos:

- Habilidades comerciales (muy importante)

-Don de gentes y buena presencia

-Inglés

-Manejo del paquete Office y Adobe

-Calzar talla #37 de pie (se valorará muy positivamente)

-Experiencia en el sector del calzado

Tareas:

-Gestión administrativa

-Ventas nacionales, tanto telefónicamente, como presencialmente

-Atención al cliente


Repito a sabiendas de que voy a soñar con esto esta misma noche: -Calzar talla #37 de pie (se valorará muy positivamente)





miércoles, 4 de mayo de 2022

Sinceridad.


Odio la mentira. 

Honestidad.

Sinceridad ante todo.

Busco alguien sincera y sin engaños.

Sé tú misma.


Pero te quiero bien depilada, con esas canas teñidas, mejor con el pelo liso, maquillada, pero sin tacones, o serás más alta que yo, y ya puestos si perdieras esos kilos que te sobran... No me hables de tus ex, como si hubieras nacido el día que te conocí. Nada de mochilas, ni de problemas, ni de traumas. No me gustan las estrías, ni la celulitis, ni las tetas caídas, ni los culos fofos, ni los brazos colganderos. 

Sinceramente querido, no te gustan las mujeres.

jueves, 28 de octubre de 2021

Protección.

Hoy he “pecado”. Lo confieso. Pongamos que alguien cuelga una foto de basura en la calle, basura de la de la Costa Blanca Sur, dícese, colchones, mesas, sofás, flotadores, macetas rotas, y poda, mucha poda. En esa foto los dos o tres primeros comentarios son así: “qué cerda es la gente”, “hay que ver que poco civismo”, “hay que multar”, “hay que vigilar”, etc. El cuarto comentario ya cambia el rumbo y los doscientos comentarios siguientes ya son: “los perros y sus dueños son una lacra social que habría que exterminar”.

Yo siempre que veo una foto de basura de la Costa Blanca Sur en las redes pienso, ya nos están linchando digitalmente a los de los perros.

Y hoy he hecho un poco lo mismo. En un diario digital de izquierda he visto una noticia sobre prohibir la publicidad de alimentos altamente azucarados y dañinos para la salud de los niños y niñas. Educarles en su no consumo. El titular rezaba algo sobre la protección de los menores y yo he comentado que protegerles de la pornografía y de la prostitución sería la repera. Educarles en su no consumo.

Como era de esperar hay quien se me ha echado a la yugular, que si no me informo, que si antes de criticar, que si pitos y flautas y tamboriles. Sí me informo sí. Y nos prometieron una ley abolicionista y seguimos sin ella. Y no se hace nada. NADA. Nada en absoluto para proteger a los menores de la ingesta masiva de pornografía desde edades tempranas. nada para parar la hipersexualización de las niñas.
No hay control, ni sanciones, ni criminalización de algo que sabemos y saben que solo sirve para que los varones de cualquier edad nos vean como tres agujeros de descarga y cuerpos que golpear a su antojo y placer.

Estoy en el camino de la autocrítica, de cuestionar, de preguntar qué se puede hacer mejor, o por qué no se hace esto o lo otro. Esto no sé si se acepta en la derecha, porque nunca he militado. Pero en la izquierda no. Todo lo hacen bien. Nada se cuestiona. Y si lo haces es porque eras una puta loca feminista. O una facha. Este era el gobierno perfecto para conseguir avances de otro modo imposibles. Abolición de la prostitución. Igualdad de género. Protección de las más desfavorecidas para que no se vean arrastradas a alquilar sus vientres ni a ser prostituidas. Este tenía que haber sido ese gobierno. Pero no. Este gobierno será recordado por su empeño en que los deseos y sentimientos de algunes sean leyes, mientras a nosotras, seres gestantes y menstruantes (es que esto sí que es nauseabundo, querido Echenique) se nos borre. Tal cual.

El azúcar es malo, yo no lo dudo. Y hay que cambiar la manera en que nos estamos alimentando, sobre todo porque no es sano ni sostenible. Pero acabar violada, golpeada, prostituida, maltratada, abusada y mil –adas más es infinitamente peor. ¿Queremos proteger a los niños y las niñas? Pues dejémonos de falsas promesas y ataquemos la raíz.

¡Ay si mis deseos y sentimientos se convirtieran en leyes!

miércoles, 27 de octubre de 2021

La lucha.

Las niñas quieren ser niños, los niños quieren ser superhéroes. Los perros están a salvo, en una casa de acogida, en un veterinario, con sus dueños, han muerto. Les rescató el Equipo A, sus dueños, unos locos animalistas, unos extraterrestres.

Ya no hay lesbianas, son mujeres que en realidad quieren ser hombres a los que les gustan las mujeres. Un niño se pone una falda porque se siente niña, entra en un aseo de niñas, viola a una, pero no. No pasa nada. Brutalmente, como si alguna violación no lo fuera. Las mujeres están ahí para violarlas. Por eso hay putas. Porque hay puteros.

Están ahí porque quieren, porque las amenazan, porque las engañan, porque les roban los pasaportes, porque están ahogadas de deudas, porque ya no se sienten personas, ni niños ni niñas. Cuidado con quejarse. No vales para otra cosa. No eres nada. Mientras haya puteros, habrá putas.

Los nuestros ya no nos quieren. Les damos arcadas. Nunca nos quisieron. Solo fingían, como con los negros, o los sudamericanos, o los indios. Ya no se pueden usar ninguna de estas palabras. Ni él ni ella ni ellos ni ellas. Lo peor son las nuestras. Esas sí que son peores. Porque de ellos no esperábamos gran cosa. Pero ellas… en serio…

Divide y vencerás. Y tanto que sí. El 50% está dividido. Cuando la agenda cambie, que cambiará, y sople el viento de otro lado, y dejéis de ser importantes, entonces y solo entonces veréis con claridad la majestuosa estratagema con la que creen habernos dado el jaque mate.

A las que no os ha cegado la corriente, seguid. Que parece difícil. No parece, no. Es dificilísimo. 
Casi imposible. Pero hay que seguir. Y con la cabeza bien alta. Mujeres, la lucha continúa.

lunes, 18 de octubre de 2021

Siempre hay imbéciles que se ríen.


Se leen cosas más o menos acertadas en las redes sociales. Son un escenario perfecto para vomitar lo que se piensa sin pensarlo bien. Como una calle oscura y desierta es el escenario perfecto para cometer un crimen.

Las publicaciones que reciben “me gusta” y “corazones”, suelen ser, en mi muro claro, publicaciones sobre animales. También hay en mi muro publicaciones en las que se habla de mujeres. En estas publicaciones siempre hay imbéciles que se ríen.

No tenía yo ni idea de quién o, mejor dicho, qué era Carmen Mola. Pero parece ser que hoy es el día de las escritoras. Por lo tanto, hay muchas publicaciones que hablan de escritoras célebres y en uno de los comentarios con más “me divierte” me he topado con el tema. Parece ser que tres señores decidieron escribir varios libros bajo el seudónimo de una señora y ganaron el Premio Planeta. Es normal, ya era hora de que los hombres se rebelaran contra esta hegemonía de las mujeres. Pobres, relegados al cuidado de la casa, de los mayores, lo niños, las personas dependientes… Ganando mucho menos que sus colegas mujeres en los mismos puestos y por supuesto con poquitas opciones a ostentar un puesto directivo. Es normal que estos tres pobres hombres, que solo llevan toda la vida siendo guionistas en televisión, hayan tenido que recurrir a hacerse pasar por una mujer para optar a un premio literario de la categoría del Planeta. Y eso que nosotras ya no somos tan importantes como nosotres. Ahí han estado poco espabilados.

En otras publicaciones que leo, sobre alimentación vegana suele haber “me gusta” y “corazones”, algún que otro “me asombra” y sí claro, algún “me divierte”. Pero la gente que no es vegana o no está interesada en el veganismo no suele recibir noticias relacionadas.

¿Por qué, sin embargo, hay tantísimos señores que directamente odian a las señoras y se meten en sus espacios para reírse de ellas? Hoy es el día de las escritoras, ¿te divierte? ¿vas a empezar a decir que es una chorrada? ¿que somos unas locas, unas histéricas, unas bolleras, unas zorras, gordas y feas? ¿que deberíamos preocuparnos de cosas importantes? Como por ejemplo, ellos. 

Cada vez que una mujer dice algo, lo que sea, salen uno o cien imbéciles que se ríen. No parece que vayan a parar. Nosotras tampoco.

viernes, 20 de agosto de 2021

Un día cualquiera.


Después de aquella noche, nada había vuelto a ser lo mismo, todavía. Las calles parecían siempre desiertas. Ya no oía el ruido. Ya no se fijaba en nadie. Coches, autobuses, niños, bicicletas, perros, taxistas, reguetoneros derrapando, ancianos… Ya nada de aquello era importante, nada la sacaba de su cabeza. Desde aquella noche.

Había trabajado aquel mismo sábado por la mañana. No había habido ni una sola llamada en la oficina. El último fin de semana de agosto la gente estaba dando los últimos coletazos, nunca mejor dicho, en la playa. Al día siguiente comenzaba la gran operación vuelta a casa. No era momento de comprar, solo de disfrutar de las últimas horas de las vacaciones.

Para los extranjeros, el curso escolar ya había comenzado. La actividad normal ya se había retomado. Ya no estaban aquí, y los que aún quedaban, al igual que los españoles, estaban entretenidos en pasar esos últimos momentos al sol. Sol que muchos apenas verían hasta las próximas vacaciones en España.

El resto del día fue como cualquier otro sábado. Compra semanal, poner lavadoras, planchar las camisas para la semana, una cerveza, una peli… La tranquilidad de no tener que correr, de saber que al día siguiente no sonaría el despertador. El merecido descanso ya estaba aquí.

Aquella noche, después de cenar, se desperezó en su sofá y abrió Netflix para elegir una peli divertida, de sábado noche. Sacó una cerveza, unas pipas y un bol para echar en él las cáscaras. Por la ventana abierta entraba una ligera brisa que movía las cortinas acompasadamente. Todo estaba en calma.

El teléfono se iluminó en la oscuridad de la habitación. ¿La responsable de Recursos Humanos? ¿A aquellas horas? ¿Un sábado?   ...   ...   ...   ¿Qué voy a hacer ahora? Se preguntó mirando el mensaje iluminado en la pantalla de su teléfono. Optó por beberse un vaso de agua fresca e irse a dormir. Mañana sería otro día. Sería un día como cualquier día para millones de personas. Su primer día como desempleada.


sábado, 5 de junio de 2021

Carta express.


Yo no soy de respuesta rápida, sino de respuesta pensada y elaborada, esto hace que la mayor parte del tiempo me quede dentro lo que me gustaría decir. Estoy trabajando en ello, como en muchas otras cosas y como no se puede luchar contra la evidencia y la evidencia prueba que mi voz no se oye, pues escribo desde hace años. Porque no sé si es por mi voz de cría pequeña o lo que sea, pero la gente tiende a hablar más alto que yo, a interrumpirme, etc. y al final opto por no decir nada. Parece que siendo yo no se me oye, solo si grito o lloro. Y a veces no es solo cuestión de que una se haga oír, a veces también hay que hacer por escuchar. 

No se me oía cuando vivía en una casa con una madre [...], un hermano [...] y un padre [...] y escribía. Escribía cuando no sabía cómo o no podía expresar lo que me pasada por la cabeza, y aun sabiendo y pudiendo no se me daba la oportunidad, no se me oía. Y sigo escribiendo cada vez que quiero decir algo, pero mi interlocutor ya ha dado la conversación por finalizada. Porque parece que, en esta sociedad de las prisas, si no respondes raudo y veloz, se acabó la conversación. Algunos necesitamos unos minutos, algunos necesitamos unas horas, y algunos necesitamos días. No todos tenemos el don de la palabra justa en el momento preciso, y cuando entablas conversación con alguien con prisa, no hay conversación, sino monólogo, y las palabras que nunca te dejan decir, se te atascan en la garganta, y no mola nada.

Total, a lo que voy. Hablamos unas horas por mensajes, hablamos por audios, todo va bien, quieres verme YA, entre semana, tú estás de vacaciones, yo no, yo tengo una rutina que intento adaptar a tu urgencia. Por mensaje todo va bien, pero no nos conocemos, no nos hemos visto ni olido, y a los dos minutos de quedar
ya quieres meterme la lengua hasta la garganta. Yo necesito verte, necesito hablar, necesito crear algo, necesito ver si sí o si no, necesito tiempo y necesito espacio. No puedo crear intimidad con alguien en media hora, ni en dos horas. Intimidad de la que busco, de la que creo que tú también buscas.

El aquí te pillo aquí te mato (que sé que no es lo que tu querías tampoco) me funcionaba hace 10, 15, 20, 25 años atrás, de fiesta, de noche, borracha y cuando me daba igual Paco que Pepe. No era lo que estábamos haciendo el jueves. El jueves íbamos a conocernos en persona después de hablar por mensaje unas horas, el jueves íbamos a ir a cenar, para conocernos. Tu ibas cuatro pasos por delante y yo eché el freno. Cuando no puedo seguir el ritmo de alguien paro. 

Yo entiendo que tu eres como eres, “un ansias” y lo escribo sonriendo, eh? No es ningún reproche. Pero tú entiende que yo no soy así, que a ti te hubiera gustado pasar más tiempo intimando, pero quisiste venir un jueves en lugar de esperar al sábado, sin prisas y sin madrugones, sin tener que estar en una oficina sonriendo a fachas durante 9 horas.

Me dices que no viste la pasión que mola cuando uno empieza, yo te digo que yo no había empezado nada, solo estaba valorando si había algo que empezar. Igual que viniste te fuiste, rápidamente.

Solo me queda desearte que encuentres alguien que vaya a tu mismo paso, y desearme que yo encuentre alguien que vaya al mío. Que lo dos molamos mucho.

¡Un beso!