miércoles, 28 de octubre de 2020

Salud, dinero y amor.

 
Ahora que parece que la salud me da un ligero respiro, espero que al menos por muchos meses ni me caiga, ni me rompa un tobillo, ni tenga más cólicos renales…

Ahora que tengo la espada de Damocles de una próxima reducción de jornada y sueldo de más de un 50%, o de un próximo confinamiento, o de pillar el puto bicho y pasarme equis tiempo jodida y sola.

Ahora que parece que el coche sigue dándome problemas y hasta la moto se ha unido, porque total, para qué se va a estropear uno de los dos, mejor los dos a la vez.

Ahora que viene el segundo pago de la declaración de la renta y el ibi de la casa y el seguro de hogar.

Ahora que tengo algo más de tiempo para leer, un libro de verdad estoy leyendo. Que hacía mucho que no tenía ganas. Y también leo cosas que no debería en Facebook. Y leo como cada uno vemos el vaso según nuestro propio criterio, que no aprendemos nada de los demás, ni del pasado, ni de nuestros mayores.

Ahora que pienso tanto en la infancia de mi madre, trabajando desde pequeña, sin apenas estudios, sin fiestas con las amigas, ni botellones, ni derechos laborales, ni un frigorífico lleno de todo tipo de alimentos.

Ahora quiero quedarme como estoy. Por favor. Más cosas no. Que me quede como estoy. Con mi salud, con mi trabajo, con mi dinero y con mi amor. De verdad, no me falta de nada.

martes, 20 de octubre de 2020

El tuerto.

 A mí me cuesta, bueno, me costaba mucho eso de pedir ayuda. Empecé a desahogarme en este blog y la respuesta que obtengo es siempre impresionante. La semana pasada tuve días malos malos, malos de los de antes, de los muy malos. Y os lo conté. Y ahí estuvisteis. Recibí cariño vuestro a borbotones, a calderos, a ríos. Y os doy las gracias.

Me habéis demostrado que estáis. En más de una ocasión. En muchas de hecho. Que tengo amigas buenas de hace años. Con algunas hablo casi a diario. A algunas os veo los domingos por videollamada. A otras no os he vuelto a ver. Con otras apenas he vuelto a hablar. Pero estáis ahí.

Después una piedra se cruzó en mi camino, o más bien en mi riñón y me las hizo pasar putas. De alguna manera después de unas tres horas llorando de dolor parí toda esa mierda que me llenaba la cabeza. No sé qué ha sido de la piedra, si sigue ahí, si ya se ha ido o si se está deshaciendo. Lo que sé es que después de tanto dolor físico he soltado también el dolor del alma. Salí del hospital, me dormí y por la mañana no tenía ni uno ni otro dolor.

Total, que igual que os cuento mis miserias, os quería decir que ya estoy bien. Que no se me ha olvidado, pero que ya no me mata de dolor. Que sois geniales y que aquí estoy para lo que necesitéis. Que ojalá cuando no sé nada de vosotras sea porque estáis todas bien y tranquilas, y que si alguna vez dejáis de estarlo y queréis desahogaros, aquí estoy.

Vamos a seguir andando, y alguna piedra más nos encontraremos, habrá que tomárselo con filosofía. Ahora, como pille al tuerto que me miró…



martes, 13 de octubre de 2020

Asylum

He tenido uno de los peores fines de semana que recuerdo en años. Recuperarme va a costar semanas de acostarme a las 10 como tarde y dormir todo lo posible para no tener que pensar. Se me han revuelto cosas que ya eran fango enterrado y ahora tengo taquicardia y ganas constantes de llorar.

No sé cómo combate el resto de la gente estos estados de ánimo negros. Yo escribo mensajes a la gente que quiero y antes de enviarlos los borro, porque no tengo ganas de preocuparles, y sobre todo porque no tengo ganas de hablar de ello y echar más sal a las heridas. Tampoco sabría cómo.

Así que sola, para variar, y a punto de empezar a hiperventilar, he abierto la web de la revista Smithsonian, que siempre tiene artículos interesantes. Y como este es el mes de Halloween y el que viene es el mes de Acción de Gracias, pues hay varios artículos sobre los colonos y sus costumbres, los indígenas, etc. Una cosa me ha llevado a la otra, ya sabéis cómo va esto del cerebro, y de la wikipedia, de acá para allá. Total, que he acabado en la wiki de Danvers, Massachusetts, antiguo pueblo de Salem, donde se celebraron los juicios de 1692 y 1693 a las brujas.

Danvers me sonaba de algo más. ¿Alguien? ¿Nadie? El ama de llaves de Maxim de Winter. ¿No? Rebecca, de Hitchcock, o más bien de Daphne du Maurier. Compré el libro en el Círculo de Lectores hace miles de años, mi hermano se deshizo de él. La peli la tenía en la colección de VHS de Hitchcock que dejé en mi casa de Salamanca. Me gusta mucho esa peli, claro. Aunque por su culpa todo el mundo, o más bien todos los idiotas del mundo me hayan llamado chaqueta alguna vez. Lo de la Capitana Marvel lo acabo de descubrir y en realidad no viene al caso.

¿Y qué hay de particular en Danvers? Danvers es el nuevo nombre que recibió en 1752 el pueblo de Salem. Fue el hogar de uno de los hospitales psiquiátricos más famosos de los Estados Unidos en el Siglo XIX, que inspiró, entre otras cosas, el Arkham de "La Cosa en el Umbral" de H.P. Lovecaft y que a su vez insiró el Arkham de Gotham.

También se puede encontrar en Danvers una casa-museo en cuyo terreno hay un cementerio y que lleva el nombre de Rebecca Nurse, enterrada allí en 1692 a sus 71 años, acusada y ahorcada por brujería en los juicios de Salem.

Qué cosas.



jueves, 1 de octubre de 2020

Cosas del otoño.

Tengo que mantenerle la mirada al sol buena parte del día. Cosas del otoño.

Tengo que regar algo menos las plantas y vaciar la piscinita de los perros, que en realidad solo uso yo. Tengo que cambiar las cuerdas de tender la ropa que se han estropeado con tanto sol este verano. Tengo que llevar al punto limpio unas sillas y unas hamacas, que me han hecho el apaño estos meses, pero que no valían para lo que yo las quería.

Tengo que comprar una maceta para ponerla en la entrada de casa, y una planta de incienso, que traiga buenos augurios y de paso ahuyente a los mosquitos. Tengo que devolver las zapatillas que compré para las vacaciones y que no voy a usar. Tengo que comprar platos de postre, que anteayer se rompió otro y no me gusta estar sin ellos.

Tengo que llevar a los perros al veterinario. Tengo todo el fin de semana para mí sola. Y toda la vida, por lo que parece. Tengo que encontrar a alguien a quien querer, porque querer a alguien me hace muy feliz.

Tengo que pasar un otoño como mínimo tan bueno como el verano. Y mantenerle la mirada al sol, que para eso tengo los ojos casi negros.