Tengo que mantenerle la mirada al sol buena parte del día. Cosas del otoño.
Tengo que regar algo menos las plantas y vaciar la piscinita
de los perros, que en realidad solo uso yo. Tengo que cambiar las cuerdas de
tender la ropa que se han estropeado con tanto sol este verano. Tengo que
llevar al punto limpio unas sillas y unas hamacas, que me han hecho el apaño
estos meses, pero que no valían para lo que yo las quería.
Tengo que comprar una maceta para ponerla en la entrada de
casa, y una planta de incienso, que traiga buenos augurios y de paso ahuyente a
los mosquitos. Tengo que devolver las zapatillas que compré para las vacaciones
y que no voy a usar. Tengo que comprar platos de postre, que anteayer se rompió
otro y no me gusta estar sin ellos.
Tengo que llevar a los perros al veterinario. Tengo todo el
fin de semana para mí sola. Y toda la vida, por lo que parece. Tengo que
encontrar a alguien a quien querer, porque querer a alguien me hace muy feliz.
Tengo que pasar un otoño como mínimo tan bueno como el
verano. Y mantenerle la mirada al sol, que para eso tengo los ojos casi negros.
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