No, no estoy nada preocupada. Hubo unos minutos ahí, de incertidumbre. Pero creo que todo está bien. Que no importa que abra un poco la ventana. Al fin y al cabo la persiana está bajada. No puedo verte.
No hay nada ni nadie mejor ni peor que tú. Que tú y que yo. Ya que nunca fuimos nosotros, siempre tú y luego yo. Detrás. Idiota. Perdida. Idiota perdida. Humana.
Recuerdo los árboles danzando con el viento de junio a través de tu ventana. Hospitales y chicos jugando al fútbol. Chopos con hojas de confeti. Qué bonitos son los chopos cuando hay viento. Aún me calman.
Aquella mañana de domingo ya cerca de mí, recostado sobre el lado izquierdo. El colchón en el suelo de la habitación. Sin vistas. Una camisa de cuadros azules y blancos. No, no de mantel. Una camisa de cuadros preciosos. Se abría un poco en forma de triángulo y dejaba ver tu vientre. ¿Los hombres tienen vientre? ¿O es cosa de madres? Da igual, tu no eras un hombre. Ni yo una mujer. Salvo sobre aquel colchón. Veo aquel pedazo de tu vientre y quiero que subas la persiana porque no puedo verte.
Tenían razón, todos. El tiempo pasa y todo pasa con él. A veces se me olvida y a veces siento punzadas en el corazón. A veces te recuerdo y a veces se me olvida que no puedo verte. Que no quiero verte.
lunes, 29 de septiembre de 2014
martes, 9 de septiembre de 2014
Lo mejor de lo mejor.
Cuando era pequeña y había algo rico de comer siempre me surgía la misma duda, ¿me como primero lo que más me gusta o lo dejo para el final? Lo dejaba para el final, la mejor patata frita, la más tierna y a la vez crujiente; el macarrón con más bechamel y más queso encima; la bola de helado de chocolate... Me empezó a pasar que me llenaba y a veces no podía acabar todo el plato. Hacía grandes esfuerzos para acabar todo y saborear por fin la súper patata, el súper macarrón o el súper helado. Con la consiguiente pesadez de estómago posterior.
Así que nada de bobadas, que hay muertes repentinas. Que hay una patata estrella entre el resto, me la como, no sea que luego esté demasiado llena. Que veo el pantalón de mis sueños el 28 de junio, me lo compro no sea que en rebajas vuele. Que tengo un vestido ideal para el bautizo del hijo de menganita dentro de 6 meses, lo estreno.
Pues bien, queridos organizadores de las Ferias y Fiestas de Salamanca 2014. Si sabéis que el público charro es difícil de mover (mucha escoba up the ass), si tenéis tres grupos para tocar un martes noche, si tras Lulú & The Rockets tenéis la plaza medio llena y medio animada... ¿no sería lógico poner como segunda banda Los Coronas? Pero para qué coño vamos a usar la lógica, eso es de antiguos. Mejor dejamos a Los Coronas para el final, y metemos a los Redneck Surfers (cuyo nombre no saben ni escribir los de la web oficial de las fiestas).
Es martes y creo que escudados por el hecho de que más de media ciudad está en paro la organización debe haber pensado, bah... aguantan de sobra, total mañana no tienen nada que hacer. Pues no, en la primera canción de los Surfers de Interior como ellos mismos se definen, la gente ha empezado a irse. En la tercera ya había grandes calvas en la plaza, resultado de lo buena cantante que es la vocalista. Madre mía.
Una pena porque para cuando Los Coronas hayan empezado deben haber quedado en la plaza unas docenas de personas, una o dos. Docenas digo. Y de verdad que cuando yo he llegado a eso de las 10 estaba decentemente medio llena y la gente hasta se movía (oh milagro de la virgen de la vega). Debo haberme ido de allí a eso de las diez y media pasadas. Empachada de patatas quemadas y secas, de macarrones sin pizca de queso y de helado de vainilla. No me cabía ya la patata buena, ni la bechamel ni el chocolate. Imposible, un bocado más y no respondo.
Así que definitivamente ya no tengo duda alguna, no dejes para luego lo mejor. Lo de que lo mejor está por llegar puede o no ser verdad, igual cuando llegue lo mejor ya te has hartado de lo peor y te has largado, como yo esta noche.
Así que nada de bobadas, que hay muertes repentinas. Que hay una patata estrella entre el resto, me la como, no sea que luego esté demasiado llena. Que veo el pantalón de mis sueños el 28 de junio, me lo compro no sea que en rebajas vuele. Que tengo un vestido ideal para el bautizo del hijo de menganita dentro de 6 meses, lo estreno.
Pues bien, queridos organizadores de las Ferias y Fiestas de Salamanca 2014. Si sabéis que el público charro es difícil de mover (mucha escoba up the ass), si tenéis tres grupos para tocar un martes noche, si tras Lulú & The Rockets tenéis la plaza medio llena y medio animada... ¿no sería lógico poner como segunda banda Los Coronas? Pero para qué coño vamos a usar la lógica, eso es de antiguos. Mejor dejamos a Los Coronas para el final, y metemos a los Redneck Surfers (cuyo nombre no saben ni escribir los de la web oficial de las fiestas).
Es martes y creo que escudados por el hecho de que más de media ciudad está en paro la organización debe haber pensado, bah... aguantan de sobra, total mañana no tienen nada que hacer. Pues no, en la primera canción de los Surfers de Interior como ellos mismos se definen, la gente ha empezado a irse. En la tercera ya había grandes calvas en la plaza, resultado de lo buena cantante que es la vocalista. Madre mía.
Una pena porque para cuando Los Coronas hayan empezado deben haber quedado en la plaza unas docenas de personas, una o dos. Docenas digo. Y de verdad que cuando yo he llegado a eso de las 10 estaba decentemente medio llena y la gente hasta se movía (oh milagro de la virgen de la vega). Debo haberme ido de allí a eso de las diez y media pasadas. Empachada de patatas quemadas y secas, de macarrones sin pizca de queso y de helado de vainilla. No me cabía ya la patata buena, ni la bechamel ni el chocolate. Imposible, un bocado más y no respondo.
Así que definitivamente ya no tengo duda alguna, no dejes para luego lo mejor. Lo de que lo mejor está por llegar puede o no ser verdad, igual cuando llegue lo mejor ya te has hartado de lo peor y te has largado, como yo esta noche.
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lunes, 8 de septiembre de 2014
Normal.
A veces, cuando siento la urgencia de hacer algo estúpido, como por ejemplo mandar un mensaje a mi ex, escribo aquí, para desahogarme. A ver si se me pasa. Entonces, mi gato maúlla porque no hay agua en el bebedero y una vez más la realidad se impone. Me levanto intentando llegar a la cocina sin pisar a mis perros, que están tumbados a mis pies por culpa de los ridículos fuegos artificiales. Lo que me costó decir esta palabra bien, siempre decía articifiales. Lleno la jarra de agua, lleno el bebedero y vuelvo al sillón. ¿Resultado? Ya se me ha olvidado por qué tenía la urgencia de hacer algo estúpido, como por ejemplo mandar un mensaje a mi ex.
En realidad no tengo mucho que decir, así que ya adelanto que esta entrada va a ser así, sosona.
Me estaba preguntando a qué vendrá la necesidad esta de hacer el idiota a veces, y bueno, en mi caso puede ser que lleve dos fines de semana comportándome como si tuviera 20 años. He salido, me he bebido varios bares, he bailado hasta las tantas, he vuelto de día con los clásicos doritos tex-mex como desayuno pre-cama. Me lo he pasado muy bien. Y creo que ayer era que pensaba, joder, esto ya no es propio de una pureta como yo, pero es que lo que hacen los puretas como yo, la gente "normal" me llama tanto la atención como inmolarme en honor a Odin.
Salamanca no es para "madurar" en ella, es para venir a estudiar y largarte a los 23 ó 24, o bueno algo más tarde si quieres, e irte a crecer a otro lado. Donde la gente crezca a tu ritmo. Es que no sé cómo explicarlo. A mí me gustan los baretos de mierda a los que he ido desde los 18, y no lo puedo evitar, y no me gustan otros, no me gusta ni la música, ni la gente, ni los precios, ni el rollo charro provinciano. Que no, que es que no lo soporto. Y ahora que lo pienso tengo hasta suerte, de tener sobrinos jóvenes que me sacan del corral, de parecer algo más joven de lo que soy y de aguantar hasta las mil si hace falta. Aguantar no es la palabra porque es medio negativa, y yo no aguanto, disfruto hasta las mil.
Adri, Radka, Dani, Irene, Laura, Gerardo y Lauren. Gracias chicos por estas veladas de colores.
¿Ves que bien? Ya puedo dormir tranquila que por lo menos esta noche ya no voy a hacer nada estúpido, creo.
En realidad no tengo mucho que decir, así que ya adelanto que esta entrada va a ser así, sosona.
Me estaba preguntando a qué vendrá la necesidad esta de hacer el idiota a veces, y bueno, en mi caso puede ser que lleve dos fines de semana comportándome como si tuviera 20 años. He salido, me he bebido varios bares, he bailado hasta las tantas, he vuelto de día con los clásicos doritos tex-mex como desayuno pre-cama. Me lo he pasado muy bien. Y creo que ayer era que pensaba, joder, esto ya no es propio de una pureta como yo, pero es que lo que hacen los puretas como yo, la gente "normal" me llama tanto la atención como inmolarme en honor a Odin.
Salamanca no es para "madurar" en ella, es para venir a estudiar y largarte a los 23 ó 24, o bueno algo más tarde si quieres, e irte a crecer a otro lado. Donde la gente crezca a tu ritmo. Es que no sé cómo explicarlo. A mí me gustan los baretos de mierda a los que he ido desde los 18, y no lo puedo evitar, y no me gustan otros, no me gusta ni la música, ni la gente, ni los precios, ni el rollo charro provinciano. Que no, que es que no lo soporto. Y ahora que lo pienso tengo hasta suerte, de tener sobrinos jóvenes que me sacan del corral, de parecer algo más joven de lo que soy y de aguantar hasta las mil si hace falta. Aguantar no es la palabra porque es medio negativa, y yo no aguanto, disfruto hasta las mil.
Adri, Radka, Dani, Irene, Laura, Gerardo y Lauren. Gracias chicos por estas veladas de colores.
¿Ves que bien? Ya puedo dormir tranquila que por lo menos esta noche ya no voy a hacer nada estúpido, creo.
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