lunes, 8 de septiembre de 2014

Normal.

A veces, cuando siento la urgencia de hacer algo estúpido, como por ejemplo mandar un mensaje a mi ex, escribo aquí, para desahogarme. A ver si se me pasa. Entonces, mi gato maúlla porque no hay agua en el bebedero y una vez más la realidad se impone. Me levanto intentando llegar a la cocina sin pisar a mis perros, que están tumbados a mis pies por culpa de los ridículos fuegos artificiales. Lo que me costó decir esta palabra bien, siempre decía articifiales. Lleno la jarra de agua, lleno el bebedero y vuelvo al sillón. ¿Resultado? Ya se me ha olvidado por qué tenía la urgencia de hacer algo estúpido, como por ejemplo mandar un mensaje a mi ex.

En realidad no tengo mucho que decir, así que ya adelanto que esta entrada va a ser así, sosona.

Me estaba preguntando a qué vendrá la necesidad esta de hacer el idiota a veces, y bueno, en mi caso puede ser que lleve dos fines de semana comportándome como si tuviera 20 años. He salido, me he bebido varios bares, he bailado hasta las tantas, he vuelto de día con los clásicos doritos tex-mex como desayuno pre-cama. Me lo he pasado muy bien. Y creo que ayer era que pensaba, joder, esto ya no es propio de una pureta como yo, pero es que lo que hacen los puretas como yo, la gente "normal" me llama tanto la atención como inmolarme en honor a Odin.

Salamanca no es para "madurar" en ella, es para venir a estudiar y largarte a los 23 ó 24, o bueno algo más tarde si quieres, e irte a crecer a otro lado. Donde la gente crezca a tu ritmo. Es que no sé cómo explicarlo. A mí me gustan los baretos de mierda a los que he ido desde los 18, y no lo puedo evitar, y no me gustan otros, no me gusta ni la música, ni la gente, ni los precios, ni el rollo charro provinciano. Que no, que es que no lo soporto. Y ahora que lo pienso tengo hasta suerte, de tener sobrinos jóvenes que me sacan del corral, de parecer algo más joven de lo que soy y de aguantar hasta las mil si hace falta. Aguantar no es la palabra porque es medio negativa, y yo no aguanto, disfruto hasta las mil.

Adri, Radka, Dani, Irene, Laura, Gerardo y Lauren. Gracias chicos por estas veladas de colores.

¿Ves que bien? Ya puedo dormir tranquila que por lo menos esta noche ya no voy a hacer nada estúpido, creo.


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