miércoles, 10 de febrero de 2021

La persona a la que más quiero en el mundo.

Hace años, más de 20, fui a casa de Emma, una amiga de una amiga de Bellas Artes que vivía en un apartamento en El Corrillo en Salamanca y al entrar en la cocina su compañera de piso me dijo: "A ti te duele mucho la garganta porque no dices las cosas, las dejas ahí y se enquistan. Tienes que decir las cosas, sacarlas fuera." Ese fue el comienzo de mi año de la sinceridad. Ese año dejé atrás a un montón de gente tóxica y también me forjé la fama de borde que aún me persigue. 

Pese a esta fama de borde que tengo, me sigo callando las cosas. El año de la sinceridad acabó y con él volvieron los dolores de garganta, porque hay que hacer un esfuerzo enorme para cambiar hábitos arraigados. Y el callarme las cosas, el tragármelas y que se me queden ahí, es algo que aprendí desde muy pequeña. 

Hoy me han vuelto a decir lo mismo, que tengo el recipiente de las cosas que no digo rebosando y que eso me produce todo este malestar y toda esta intranquilidad, y toda esta rabia y toda esta serie de infortunios que atraigo, porque si yo no estoy bien, nada está bien. 

Así que advierto y aviso, y el que avisa no es traidor. Me quiero, me respeto, me cuido. Y pese a que probablemente me vuelva a ganar mi fama de borde, mi prioridad voy a ser yo, mi bienestar, mi equilibrio y mi salud mental. No os lo toméis a mal, solo intento cuidar de la persona con la que tengo la relación más estimulante, apasionante y duradera de mi vida. 

martes, 9 de febrero de 2021

Ojalá que nuestros ojos dejen de sangrar.

El otro día me comentaba Gloria, enfurecida, que no sabía a qué periodista iluminado se le había ocurrido que vacuna y antídoto eran lo mismo. No lo son. Señores periodistas, blogueros, tuiteros, instagrameros, yutuberos y demás reyes mediáticos. Antídoto y vacuna NO son sinónimos.

Yo tengo mi batalla particular con el ojalá. No, no contra el de Silvio Rodríguez. NO. Contra el uso incorrecto del ojalá como si no necesitara un subjuntivo detrás, como si se usara delante de un infinitivo. 

Acabo de leer un artículo en El País, sobre la Ley de Murphy en la cocina, hablan en él de El Comidista, y una tal Patricia Tablado, responsable de Redes Sociales de este conocido blog escribe: "Ojalá más envases monodosis o similar para no desperdiciar tanto bote". Poco ecológico a la par que gramaticalmente incorrecto. Esta mujer es responsable de redes de un blog que leen muchas personas, no sabe escribir y por ende tampoco sabe hablar. Y de verdad, no es guay, ni cool, ni trendy, ni top hablar mal. De verdad que no.

Es super sencillo. Detrás de un ojalá siempre va un verbo en subjuntivo. No se usa con verbos en infinitivo. El famoso "si me queréis, irse" de Lola Flores también es incorrecto. Y según he leído, la publicidad ha hecho que la generación z, se haya fijado en la Lola de España. Ojalá se fijen en que era una mujer fuerte, trabajadora, familiar, segura de sí misma... y no copien sus errores, ni los lingüísticos, ni los relacionados con la evasión de impuestos. 

Señores periodistas, blogueros, tuiteros, instagrameros, yutuberos y demás reyes mediáticos, dejad de cargaros nuestro rico idioma. Dejad de enorgulleceros de la ignorancia. Me viene a la cabeza la imagen de King Kong y una voz en off diciendo "éste no lee". 

Ojalá que nuestros ojos y oídos dejen de sangrar. 








jueves, 4 de febrero de 2021

¡Un beso enorme a todas!


Estoy pensando que esto no es justo. Porque en realidad todo es una puta mierda, pero no todo todo. Por ejemplo. Tengo dos amigos nuevos que son la caña. Están ahí siempre y para todo lo que necesite. Estaría super perdida aquí sin ellos, la verdad.

También tengo a mi ángel de la guarda, y sé que siempre la tendré.

También tengo amigos viejos, o viejos amigos, claro. Mis queridas Charris, mi grupo Mandalero, el frente mallorquí, el frente cadalseño, el frente MN, la vieja guardia salmantina... 

También he encontrado un albañil de confianza, cosa muy importante cuando compras una casa de 25 años en la que nadie jamás ha invertido un duro. 

También tengo unos compas de trabajo que ya son amigos (me pasa a menudo esto a mí, soy muy maja, pese a las malas lenguas, por eso me pasa). Y un puesto facilito, que me gusta, que no me agobia.

También tengo a mis perritos, a los que muchas veces quiero meter al horno y hacerme la cena con ellos, pero que sin ellos no sabría donde tengo la mano derecha.

También tengo muchas ganas de hacer cosas, y las hago, salgo a correr aunque pese mil kilos y tenga mil años, y voy a aprender Valencià, perque ho dic jo.

También tengo a mi madre, a mis hermanas y hermano, a mis sobris. Y a mi León, que me quiere como soy, y eso literalmente no me había pasado nunca.

Daniela, Esther, Fe, Dimas, Daniel, Laura, Lino, Turrón, Capitán, Eva, Anas, Gloria, Saray, Jesus y Tere, Alex, Ken, Elena, Fernando, Cris Salcedo, Cris, Ruth, Noelia, Noemí, Patri, Juanjo, Nerea, Dani, Daniela, Yoli, Paloma, Ismael, Juan y la Mateos, Ari, Isa, Marta, Amor, Kelly, Pili.

Todo todo no me sale mal, porque vosotros y vosotras me habéis salido fantásticos. 

Y más gente que se quedará en el tintero, pero que sí son son, y lo saben, y lo sé.

¡Un bes enorme a tots!




¡Boom!

De verdad que siento repetirme y repetirme. Pero es que no es ni medio normal. Ni medio normal. Estoy cansada, aburrida y hasta las narices. Y no es del puto Covid, que también, ni del puto distanciamiento social, que también, ni de no poder ver a mi hermana, a mi sobrina, a mi madre, a mi León, que también.

Estoy hasta los ovarios de que todo el mundo se aproveche de los demás, de que todo el mundo mienta, de que todo sea tan puñeteramente difícil. En pocos meses se me han estropeado: el tobillo izquierdo dos veces, el riñón, el cortasetos, el inodoro, la bobina del coche, los cojinetes de la moto, el móvil, el ordenador, la tetera, el techo de casa, el colchón, el ventilador y ahora una tubería. El ordenador, el cortasetos, el inodoro, el colchón y la tetera fueron fácilmente reemplazados por otros. El coche, la moto y el riñón mejoraron tras darles los cuidados necesarios. El tobillo sigue jodido y bien jodido. Y el ventilador, pues ahí está a la espera.

Al móvil le explotó la pantalla, lo mandé a los hijos de putero de Apple que me dijeron que no, que lo había roto yo. Me lo devolvieron más roto aún. Lo llevé a un tipo inglés que arregla móviles, cuando me lo devolvió ya no leía la tarjeta sim. Este tipo no lo sabe arreglar, ha cerrado la tienda, se ha ido a la bancarrota (y ojalá además se pudra). Lo llevé a otro tipo que me dijo en principio que se solucionaba con 150€, que después se convirtieron en más de 300. Total, que tengo el móvil en casa, nuevo y no vale para nada, y lo mejor, aún lo estoy pagando. Sí sí, voy a denunciar a consumo al tipo inglés. Esto así no se queda.

Llovió y se hizo una gotera en mi casa que por supuesto el seguro no cubrió. Plus Ultra. 

Que todos sepáis que no valen una mierda. Que no son más que unos ladrones. Así que tuve que arreglar la terraza por mi cuenta. Y ahora la fuga de agua. Que tampoco me cubre la mierda de seguro que tengo porque no hay daños. El agua se fuga a la acera. En mi casa no hay daños. Solo me han llenado el jardín de agujeros, no han encontrado la avería y yo sigo sin agua. Así que tendré que arreglar la fuga por mi cuenta.

Conclusión Apple y Plus Ultra pasan a formar parte de mis compañías hiper mega odiadas.

Y yo solo quiero irme a casa a dormir un sueño, si no eterno, larguísimo.