jueves, 11 de octubre de 2012

Indirectamente.

Es muy común hablar en sentido figurado, tirar pullitas, lanzar cuchillos disfrazados de ironía o sarcasmo y en general hablar con indirectas. Hay gente que las usa a menudo, por lo que sea. Decir las cosas claras queda muy bonito en publicidad, pero en la vida real se aplica bien poquito.
A veces tiras una indirecta y el otro no la coge (o no la quiere coger). Esto pone muy nerviosos a muchos,  pero a mí me parece aún más terrible no hablar con indirectas y que la gente crea que si lo haces, con lo cual siempre le están buscando un sentido a las cosas que dices que en realidad no tiene.

Recuerdo una vez haciendo la compra con mi hermana mayor, estábamos ya en la cola para pagar, yo le dije que a mí me gusta más el nesquick que el cola-cao y ella, que siempre compraba cola-cao, se medio enfadó y me dijo que no iba a comprar nesquick, que no sé qué que no sé cuál. Y yo me quedé allí callada pensando. No era una indirecta, era una observación. Si hubiera querido que cambiara de marca de cacao se lo hubiera dicho.

Ahora me pasa constantemente. Yo digo algo y siempre hay alguien que piensa que va con segundas. A veces es así, pero en esos casos intento que sea una indirecta bastante clara, con su tonito de voz, con su gesto en la cara, etc. O sea que mis indirectas se notan bastante directamente. Nada de con segundas, en primera y en línea recta, como decía Lina Morgan, ¿eh Cris?

Si es que no es más que cobardía. No tienes narices para decir las cosas claras y usas indirectas. A mí, como cobarde profesional, me va más la mentira. Cuando no tengo narices de decir lo que pienso, o creo que no es el momento, el lugar o lo que sea, pues miento. Sea como sea, no intento decir una cosa diciendo otra. No me gusta nada ser malinterpretada.

Escenario. Mis amigos se van al cine y no me avisan pero me entero. a) al día siguiente les digo que por qué no me avisaron para ir al cine. b) no les pregunto nada. c) les pregunto qué tal la peli.
Si pregunto qué tal la peli, es que de verdad quiero saber qué tal la peli, si no les pregunto nada es que de verdad no me interesa y si les pregunto que por qué no me avisaron es que de verdad quiero saberlo.

Conclusión, que cada uno se saque la que le convenga, que ya somos todos mayorcitos.

martes, 2 de octubre de 2012

El arca de Noé.

A veces llevo los cascos puestos por la calle mientras voy a hacer recados para no tener que oír las conversaciones de la gente. Hoy no los llevé porque mi peinado no me lo permitía y me alegro mucho porque escuché una conversación muy interesante. Era una chica de unos 20 años hablando con alguien por el móvil, probablemente un compañero de clase que le pedía los apuntes. La chica le explicaba que no había habido apuntes que coger porque la clase no había tenido ni pies ni cabeza. Se quejaba de que había perdido toda la hora de clase porque su profesora le había pedido a X que hablara de la vida de su abuelo. Preguntaba al del otro lado de la línea, retóricamente espero, que qué tenía de interesante la vida del abuelo de X, que qué apuntes se podían sacar de ahí.

Supongo que esta chica cree que el abuelo de X se levantaba por la mañana cuando le saltaba la alarma del iphone, se daba una duchita de agua caliente con gel hidratante al aroma de almendra amarga, se afeitaba con su Gillette de cinco cuchillas, desayunaba un bol de leche semi con cereales Kellogs y un zumo Don Simón, de naranjas españolas eso sí, se ponía sus vaqueros G Star Raw, su camisa a juego, se calzaba sus Vans, se embadurnaba el pelo con Studio Line y el cuello con su fragancia de Hugo Boss, cogía su mochila de cuero y se iba a la Uni whatsappeando a sus colegas en los descansos para quejarse de sus profes.

Supongo que esta chica no sabe que todo lo que tiene, todo lo que tiene X, todo lo que tengo yo y todo lo que tienes tu es gracias al trabajo, a la imaginación, al esfuerzo, al mimo, al afán de superación, y sobre todo al amor del abuelo de X.

¿Que qué apuntes se pueden sacar de la vida del abuelo de X? ¿En serio?

A menudo pienso que esta crisis va a sacar a más de uno del ensueño en el que vivía, a mí también, o eso espero, y cada vez más a menudo pienso que el bofetón tiene que ser aún mayor para que muchos despierten. Como siempre pagarán justos por pecadores, pero no os enfadéis los que tenéis cerebro y lo usáis, los que tenéis ideas y las lleváis a cabo, vosotros seguiréis adelante y con algo de suerte un gran número de muertos en vida se quedaran por el camino.
Por cierto, si alguien conoce a la profesora de esta chica que me pase su número, por favor, que quiero felicitarla.

lunes, 1 de octubre de 2012

Confesiones a media noche.

Este fin de semana me ha picado la mosca tse tse, o algo parecido. He dormido por la noche, por la mañana, por la tarde, de nuevo por la noche, entre horas, a deshoras, a altas horas y hasta altas horas. Debe ser que lo necesitaba. Lo curioso, a parte de que sigo teniendo sueño, es que no sé muy bien qué ha pasado este fin de semana, porque gran parte de él lo he pasado soñando. Ahora no sé qué partes de lo que recuerdo han sucedido en realidad o han sido soñadas, qué conversaciones he tenido, qué visiones eran reales y cuáles no.

¿Nunca os ha pasado que habéis soñado con alguien y cuando le veis en realidad y os acordáis del sueño os da vergüenza mirarle? Yo creo que puede ver lo que pienso, que he soñado con él, ¡qué mal! anda que si se da cuenta... Y no tiene que ver con que el sueño sea erótico ni nada por el estilo. Puede ser un sueño normal (ja, un sueño normal, qué cosas) y esa persona simplemente aparece y de repente al despertar no puedes dejar de pensar en ella. En séptimo u octavo me pasó con Antonio, uno de mi clase que no me gustaba para nada, pero que apareció en uno de mis sueños y empezó a gustarme. A parte de pasar mucha vergüenza cada vez que me pillaba mirándole no pasó nada más entre nosotros.

Este fin de semana me ha pasado con un chico que veranea en mi pueblo. No sé si he soñado con él o qué. Seguro que no le he visto, eso sí lo sé. El caso es que desde ayer, el poco rato que paso despierta lo paso pensando en él. Me vienen imágenes a la cabeza de la última vez que le vi, que fue este verano, de sus ojos, de su voz. Y nunca me había fijado en él, la verdad, o sea nos conocemos desde hace años claro, en el pueblo todos nos conocemos, pero no sé, nunca se me había ocurrido pensar en él.

Y aquí estoy. Escuchando bossa nova mientras imagino una fiesta tipo Holly Golightly en la que él y yo mantenemos una animada conversación mientras bebemos margaritas y fumamos largos cigarrillos rubios. No sé si debería llevar tacones, creo que no es mucho más alto que yo. Tampoco es de los que bailan, creo.

Espero que no se dé cuenta la próxima vez que le vea. Puede que de aquí a entonces ya se me haya pasado. De todos modos estaremos bebiendo cerveza y escuchando un terrible chunda chunda de fondo, y nuestra conversación no irá mucho más allá del qué tal estás, bien y tu, muy bien gracias. Es una pena que nunca vaya a saberlo, pero hacemos una pareja estupenda.