miércoles, 22 de enero de 2014

38

Pues si, es mi cumple. Y cumplo 38. Que se dice pronto, pero hacen falta 38 años para llegar hasta aquí.
Para mí es como el año nuevo, vamos, como si el año empezara hoy, porque siempre llevo la cuenta de los años del calendario y de los míos a la vez.

En 1984 no recuerdo que pasara nada especial. No recuerdo nada más que Terminator, Los Gremlins y La Historia Interminable, esta última no por la película en sí, sino porque mis amigas de aquel entonces, las amigas del barrio y yo, hicimos una coreografía para las fiestas del barrio, cuando esto donde vivo era un barrio de los de antes, con sus fiestas y todo.

1994 fueron palabras mayores. El Año con mayúsculas, el año por excelencia, el año de los años. El carnaval, la semana santa, el verano más largo y más divertido. El año de aprobar todo en junio y volar a Cadalso en el coche con Miguel. El año de la moto que nunca tuve ni tendré. Rafa. Fiestas, peñas, amigos, anillas de los litros de cerveza. Yoli, Paloma y Rebeca. Hasta el otoño y el invierno estuvieron bien en 1994, y eso es casi imposible siendo yo. La Imprenta, La Iguana, Salva.

En el 2004 pasaron dos cosas de suma importancia, primero me despedí del gran desamor de mi vida. Y segundo y mucho más importante, dí la bienvenida al gran amor de mi vida, Senda. Y con ella a todo lo demás que vino, excursiones al pantano, Laura y yo en el Twingo, Eva.
Senda no vino con un pan debajo de la pata, vino con la panadería, así que si, en 2004 pasaron cosas muy importantes.

Y aquí estamos, en el 2014. ¿Qué hay a la vista? Las cosas buenas que trajo Senda siguen aquí y además crecen y se multiplican. No lo sé, es pronto para decir que traerá este año de bueno, ha empezado hoy! Por lo pronto me he dado un super baño de espuma de esos de las pelis, con velas e incienso. Lo he hecho para relajarme, aunque no he sido capaz ni de ver la hoja en blanco previa a la relajación, solo podía pensar en Stringer Bell, y claro, así no hay quien se relaje. Además a mi rosácea no le ha gustado nada tanto calor y tanto vapor y tengo la cara ardiendo y roja como un tomate. Pero no pasa nada, porque hoy es mi cumple, y 38 no se cumplen todos los días.

¡Feliz Año Nuevo!

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