jueves, 13 de febrero de 2014

Por una sonrisa un mundo.

Hay un tipo con el que me topo cada muchos años. Iba a mi clase en la facultad, era de los que se ponían detrás de quien hubiera estudiado en los exámenes y copiaba. Yo me ponía enferma. Si, lo creáis o no yo estudiaba, y si no había estudiado no me presentaba a los exámenes, así que en algún que otro examen me toco tener a este tipo pegado a mi nuca intentando ver mis respuestas. 

Años después me lo encontré en una discoteca. Era verano, el primer día de piscina. Por aquel entonces yo tenía un ritual de primer día de piscina. Me ponía al sol todo el día hasta acabar como un cangrejo, volvía a casa y ponía el París de Supertramp a todo trapo mientras me daba una ducha a la vez dolorosa y placentera. Después me ponía una camiseta blanca que resaltara bien el rojo de mi piel y salía a celebrar el comienzo del verano como dios manda, con mucha cerveza.

El caso es que me dio por hacerme la guiri, con mi melena rubia y mi exceso de sol. Así que cuando vino hacia mí le hablé en inglés. Me preguntó cómo me llamaba y de dónde era, le dije que del sur de Los Ángeles (jajajaja) y que me llamaba Shelby (por el Shelbyville de Los Simpson). De verdad que no sé cómo se pudo tragar todo aquello, porque yo ni hablaba bien inglés ni leches, pero se lo tragó. Antes de volver con mis amigas le confesé, David tío, que soy Rebeca, que fuimos juntos a clase, se le quedó una cara... y yo me fui partiéndome de risa, la verdad. Ahí quedó la cosa hasta hoy.

El invierno no es lo mío, de todos es sabido, así que ni salgo, ni quiero salir, ni conocer a nadie ni nada de nada. Pero andaba yo hoy en una página de ligoteos por Internet, mirando escaparates para pasar el rato y sin intención alguna de comprar nada cuando me lo he encontrado. Ahí está el tío, exactamente igual que hace... los veinte años que le conozco. Claro que según él empezó la carrera con 14, mientras los demás de la clase la empezamos con 18, porque si ahora dice tener 34... no me cuadra. ¿Qué hago, se lo comento? Qué bueno este David, que siempre me hace reír.

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