Llegó la primavera! Bueno, más o menos. Y con ella las flores, las alergias, los zapatos, las chaquetas, los vestidos, las moscas, los días largos, los bichitos... los bichejos... Nueve garrapatas le cogí a mi perra este fin de semana, no estaban enganchadas a su piel sino paseando por ella. Qué asco madre. La primera es la peor, luego ya parece que se hace una inmune a la arcada inicial mientras escudriñas centímetro a centímetro el cuerpo del pobre animal, que no sabe qué haces ni por qué, ni por qué estás de mala leche ni qué ha hecho para merecerlo. Lleva pipeta y collar, de los buenos, EL collar por excelencia, por eso no se le enganchan a la piel, pero le pasean por el pelo.
Aún así es fácil, las coges, las quemas y mueren, si están enganchadas les echas aceite o alcohol, las coges y las quemas. Fácil. Eso sí, la sensación de que una tiene varias corriéndole por el cuerpo no se quita fácilmente, aunque una ducha después de la "operación" ayuda mucho. Y no viene nada mal, sobre todo ahora que calienta el sol (no mucho aún, pero cuando calienta...) y la ducha debería ser obligatoria, ejem... EJEM!
La garrapata de dos patas es otra cosa, nada fácil de eliminar y si cabe más molesta que el asqueroso parásito. Esa es la palabra de todos modos, para las de ocho patas y para las de dos: parásito! Las de dos patas se te pegan y no te sueltan ni con aceite ni con alcohol. Y no hay pipeta o collar que funcione con ellas. Ojalá lo hubiera.
No se sabe que lo son hasta que notas una molestia continua, no dolorosa, pero sí desagradable, y entonces ya es tarde. Ya se han instalado. Se valen de lo difícil que es sacárselas de encima para seguir parasiteando a sus anchas, así que o te las arrancas sin pensártelo mucho (dejándote una heridilla que poco a poco ni se verá), o te quedas con ellas, sabiendo que van donde tu vas, que comen donde tu comes, que ven lo que tu ves, pero que no aportan más que ese continuo malestar general de saber que tienes un bichejo pegado a ti.
Mi consejo, mucho cuidado y cuando veas una garrapata de dos patas huye, si ya es tarde y ya la tienes enganchada, arráncatela (no la quemes, que eso ya es delito). No merece la pena estar a disgusto por una pequeña heridilla que con el tiempo ni se verá.
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