lunes, 1 de octubre de 2012

Confesiones a media noche.

Este fin de semana me ha picado la mosca tse tse, o algo parecido. He dormido por la noche, por la mañana, por la tarde, de nuevo por la noche, entre horas, a deshoras, a altas horas y hasta altas horas. Debe ser que lo necesitaba. Lo curioso, a parte de que sigo teniendo sueño, es que no sé muy bien qué ha pasado este fin de semana, porque gran parte de él lo he pasado soñando. Ahora no sé qué partes de lo que recuerdo han sucedido en realidad o han sido soñadas, qué conversaciones he tenido, qué visiones eran reales y cuáles no.

¿Nunca os ha pasado que habéis soñado con alguien y cuando le veis en realidad y os acordáis del sueño os da vergüenza mirarle? Yo creo que puede ver lo que pienso, que he soñado con él, ¡qué mal! anda que si se da cuenta... Y no tiene que ver con que el sueño sea erótico ni nada por el estilo. Puede ser un sueño normal (ja, un sueño normal, qué cosas) y esa persona simplemente aparece y de repente al despertar no puedes dejar de pensar en ella. En séptimo u octavo me pasó con Antonio, uno de mi clase que no me gustaba para nada, pero que apareció en uno de mis sueños y empezó a gustarme. A parte de pasar mucha vergüenza cada vez que me pillaba mirándole no pasó nada más entre nosotros.

Este fin de semana me ha pasado con un chico que veranea en mi pueblo. No sé si he soñado con él o qué. Seguro que no le he visto, eso sí lo sé. El caso es que desde ayer, el poco rato que paso despierta lo paso pensando en él. Me vienen imágenes a la cabeza de la última vez que le vi, que fue este verano, de sus ojos, de su voz. Y nunca me había fijado en él, la verdad, o sea nos conocemos desde hace años claro, en el pueblo todos nos conocemos, pero no sé, nunca se me había ocurrido pensar en él.

Y aquí estoy. Escuchando bossa nova mientras imagino una fiesta tipo Holly Golightly en la que él y yo mantenemos una animada conversación mientras bebemos margaritas y fumamos largos cigarrillos rubios. No sé si debería llevar tacones, creo que no es mucho más alto que yo. Tampoco es de los que bailan, creo.

Espero que no se dé cuenta la próxima vez que le vea. Puede que de aquí a entonces ya se me haya pasado. De todos modos estaremos bebiendo cerveza y escuchando un terrible chunda chunda de fondo, y nuestra conversación no irá mucho más allá del qué tal estás, bien y tu, muy bien gracias. Es una pena que nunca vaya a saberlo, pero hacemos una pareja estupenda.

2 comentarios:

  1. jajaja muy bueno! quién sabe? igual él también ha tenido el mismo sueño...?!

    ResponderEliminar
  2. Bueno, ya sabes el dicho, cuando los dioses quieren castigarnos atienden nuestras plegarias.

    ResponderEliminar