Me asombra ver cada día ejemplos de personas que no deberían tener hijos. No están capacitadas y aún así los tienen. Y mucho menos deberían tener animales, y aún así los tienen. Los hijos crecen, se acaban yendo, puede que hereden la estupidez de los padres, puede que no. Puede que se rebelen.
Los animales se quedan, no se rebelan ni se van. Sufren esa estupidez hasta el fin de sus días, y si fuera sólo estupidez...
Muchos de estos padres estúpidos son además crueles, tanto con sus hijos como con sus animales, y no estoy hablando de un cachete en el culo, o una colleja. Hablo de esta gente que se cree superior por tener a alguien más pequeño, ya sea otra persona o otro animal, dominado. Dominación, o dominancia, que palabra tan horrible.
Acabo de encontrarme en el parque a un animal de raza humana forzando a un animal de raza canina a tumbarse panza arriba, poniendo sus manos alrededor del cuello del perro y obligándolo a permanecer ahí, completamente indefenso y humillado. Me encantaría encontrarme cara a cara con el malnacido que le ha enseñando semejante técnica de "adiestramiento".
Le he preguntado al animal humano que a quién había matado el perro para someterle a semejante castigo y me ha dicho, yo sé lo que hago.
Sí, ya lo veo, le he dicho yo. ¿No te da vergüenza tratar así a un animal? Me ha llamado verdulera, o voceras o algo así, me ha dicho que no tengo educación. Yo seguía caminando con mis perros, me he dado la vuelta y le he dicho, mira si tengo educación que en lugar de ir para allá y partirte la cara de imbécil que tienes sólo te voy a mandar a tomar por culo. Mira si soy educada.
Su orgullosa compañera y él han seguido despotricando mientras el perro seguía en el suelo. Esta pareja se reproducirá, si hubiera dios en el cielo, no lo permitiría, pero dudo que de haberlo le importe mucho. Se reproducirán y espero que sus hijos no hereden la estupidez, ni la crueldad, ni la educación de sus padres.
Yo por mi parte ahora mismo tengo ganas de matar a alguien, me siento frustrada e impotente. Pero en lugar de pagarlo con mis perros, tumbarlos y obligarlos a permanecer ahí panza arriba, indefensos y humillados, voy a sacar mi esterilla, voy a sentarme en el suelo y voy a meditar un rato hasta que se me pase el cabreo que tengo. A ver si así consigo olvidarme por un rato de tanto gilipollas que anda suelto, sin correa ni bozal y con total libertad para reproducirse.
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