La otra noche vi Up in the air por fin. Llevaba tiempo queriendo verla, y la verdad es que me gustó. A parte del placer de la sonrisa de Clooney, me gustó que no fuera el típico cuento de hadas. Hay trazos de hadas, pero sobre todo hay egoísmo, miedo, soledad y en general la vida misma.
Hay en la peli dos mujeres, una de 23 años y la otra de treinta y muchos o cuarenta y pocos. Hablando de lo que buscan en un hombre la joven relata una lista interminable de condiciones y la otra dice que a su edad la lista se reduce a poco más que altura y una bonita sonrisa. Yo no estoy de acuerdo en absoluto. Creo que ahora soy mucho más exigente que cuando era más joven.
Ayer el hombre al que he idolatrado desde los 17 años me propuso pasar el día de hoy juntos. Le dije que no. Siempre nos hemos visto poco, una vez al año, como mucho dos, y no todos los años. A veces nos veíamos y ni siquiera hablábamos, un saludo con la cabeza desde la distancia, media sonrisa y hasta el año que viene. Otras veces conseguíamos perdernos un par de horas robadas. Y a base de vernos y no vernos imaginé que era el hombre perfecto. Nunca hemos hablado de nada cotidiano, no sé qué hace, ni qué piensa y nunca me ha importado. Sabe hablar, y sonreír. Sabe besar. Me abre las puertas y decide dónde ir. Huele fenomenal.
Hace un par de años coincidimos más de lo normal, varias veces en verano, varias veces en invierno. El contacto más continuado con otro ser humano al que idolatras sin apenas conocer lleva a la inevitable decepción. Aquel verano se me cayó el mito. Y así se lo comuniqué. Así que durante un año entero no nos vimos. Este verano volvimos a vernos y la verdad es que lo pasamos muy bien. Ya sin la locura del amor ciego, a sabiendas de que no es más que otro hombre.
Este fin de semana coincidimos de nuevo y teníamos planeado escaparnos a ratos. Pero dijo algo, de nuevo, que me hizo congelarme. La primera vez que alguien te hace daño es culpa suya, pero la segunda vez ya es culpa tuya. Y con esto en mente... se acabó, del todo.
Mi lista es cada vez más larga, la de pros y la de contras. Porque me voy quedando con lo que quiero, y con lo que no quiero. Ojalá pudiera pasarme la vida volando.
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