Qué molesta es la sensación de haberte dejando cientos de cosas en el tintero en una conversación. No te deja dormir, no te deja desconectar, ni centrarte del todo en nada, porque un buen tanto por ciento de tu cerebro sigue dando vueltas a lo que hubieras dicho de haber tenido más tiempo para pensar, a lo que deberías haber dicho, a aquello que tenías previsto decir y se te fue de la cabeza justo cuando lo necesitabas.
A mi me gustaría que en las conversaciones hubiera uno de esos relojes que usan los jugadores de ajedrez. Hablo, hablo y hablo hasta que pulso el botón, y desde ese momento es tu turno. Puede que tardemos cinco minutos en responder, puede que tres segundos, pero al menos nos quitamos de encima la presión de contestar al instante. En caliente.
Así podríamos sobreponernos a ese primer momento de asombro cuando tu interlocutor te deja sin palabras. Por que te deja sin palabras por un tiempo, pero no para siempre, y cuando ya no es momento de volver al tema te vienen a la cabeza miles de cosas que podrías haber contestado.
Así podríamos pensar unos segundos, incluso unos minutos en lo que el otro acaba de decir. Pero sobre todo podríamos hacer ver al otro que el silencio no otorga, nunca ha otorgado. A veces te quedas callado por estupefacción, a veces por sorpresa, a veces por rabia, para no llorar, a veces porque la otra persona no para de hablar, no nos deja decir nada, a veces porque no nos da tiempo a procesar las palabras del otro y a veces porque no tenemos nada que decir. Pero eso no significa que demos la razón al otro ni que estemos de acuerdo con él.
Lo de "no lo afirmas pero tampoco lo desmientes, así que debe ser cierto" no es más que una patraña. Y ¿qué es la verdad de todos modos? Cada uno tenemos la nuestra, según vivimos, según sentimos y sobre todo según recordamos. Así que tu verdad y mi verdad pueden ambas serlo, pero la tuya es tuya y solo vale para ti, y lo mismo pasa con la mía. Cada uno somos resposables de nuestras verdades. Ninguna es más que la otra.
Porque como decía El Nota, "¿si? bueno... en fin, eso es... lo que tu opinas tío".
No hay comentarios:
Publicar un comentario