sábado, 15 de agosto de 2015

La vida que nunca tuve.

Si yo no hubiera estado tan empeñada en demostrar que no me importa nadie y que yo sola me basto, puede que en algún momento se me hubiera tomado en serio. De hecho así fue, pero yo era aún muy joven para darme cuenta y más aún para apreciarlo. Cuando pude haber cambiado el rumbo de algo, si es que alguna vez tuve ese poder, no lo hice. Era más importante para mí, entonces, permanecer alejada, ser una roca, ser una isla. Pero ya sé ahora que "no man is an island".

Nunca he tenido problema en dar rienda suelta a mi tristeza, a veces me encaramo en ella durante horas, días, alguna vez meses. Mal, lo sé. Que todo en exceso mata. Y esta semana después de ver Inside Out y de retomar una serie de sentimientos que creía olvidados me toca dar el bastón de mando a la tristeza. Por la vida que nunca tuve.

¿Cómo hubiera sido? ¿Sería una madre? ¿Trabajaría? ¿Saldría los viernes a beber vino blanco con las amigas? ¿Dejaría de tomar el sol y mis sueños de sur? ¿Me engañaría a mi como la engaña a ella? ¿Cabría toda esta electricidad entre nosotros? Y sobre todo ¿la química que todos buscan y nosotros tenemos se mantendría después de todos estos años? No lo sé, porque nunca ocurrió, y no sé si hay universos paralelos pero de haberlos seguro que en uno o dos estamos juntos.

Y una cree que esto solo me pasa a mí. Y descubre canciones que van sobre mi vida. Y películas. Cada cierto tiempo leo, veo o escucho algo que habla de mí y de ti. El burro delante.
No es consuelo la verdad, que haya más vidas como la vida, que hubieran podido ser otra cosa ¿a quién no le pasa esto en realidad? Si lo pienso bien, conozco a mas gente que añora la vida que nunca tuvo que gente que disfruta la que tiene. Bueno, puede que exagere, quizás no más gente, pero sí mucha. Si hubiera... ahora estaría... sería... viviría...

Hoy que es fiesta, y que yo debería estar en el pueblo pensando en esta noche y no en el miércoles pasado, hoy que me he dejado robar el 15 de agosto vilmente, por cobarde, hoy que además hace fresco, que parece más otoño que verano, hoy voy a disfrutar de mi tristeza. Espero estar triste muchas más veces, porque mi tristeza no es más que la resaca de una inmensa alegría.

2 comentarios:

  1. ¡Que chulo, rebeca! Creo que a todos nos pasa lo mismo, pero como hay que vivir en el presente y no en el pasado pues es perder el tiempo lamentarse por lo que pudo ser y no fué.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Dani. Ya sé que no sirve de mucho, pero a veces no se puede evitar. Además en un pasado muy mezclado con el presente, por eso es complicado dejarlo atrás. Gracias de nuevo Dani!

    ResponderEliminar