lunes, 10 de junio de 2013

Como un burro amarrado a la puerta del baile.

Ni cuarenta de mayo ni nada. Más o menos por ahora abrían las piscinas cuando yo era pequeña, entre el 1 y el 15 de junio. Parece que este verano viene recortado, como la sanidad y la educación. Y la dignidad y eso. Pero no es ese tiempo el que yo tengo en mente. Es el otro.

Ayer precisamente hablábamos Gloria y yo, entre otras cosas, de lo largos que eran antes los veranos. No el verano oficial del 21 al 21. No, el verano desde que empezaba a hacer bueno en junio hasta que empezaba el cole en septiembre. Tres meses interminables en los que daba tiempo a todo, playa, pueblo, monte, pesca, piscina, clases de natación, vacaciones santillana, excursiones, río, los abuelos, los tíos, los primos, las caravanas, el olor a alquitrán de la carretera que siempre arreglaban durante la operación salida, amigos... Y eso de pequeños, luego ya los rolletes de verano, los primeros cigarros mentolados, las cervezas a escondidas, fulanita me ha quitado el novio y menganita ya no me habla, a mi amiga le gustas, ¿cuándo te vas? el 31 de agosto, dame tus señas antes de irte, las fiestas del pueblo de al lado, las del tuyo, chupetones en el cuello, amigos...

Yo tenía una pandilla de amigos de la que estaba totalmente enamorada. Del conjunto digo, luego a ratos me enamoré de uno, pero el conjunto me volvía loca. Éramos unos nueve fijos, más tres hermanas pequeñas que pululaban alrededor y luego algunos que iban y venían. Nos veíamos por la mañana, después de comer para el café, luego íbamos al río y después de cenar volvíamos a quedar. Cuatrocientas pesetas para un par de litros de cerveza y diez duros para un par de bolsas de pipas, sentados al lado de la fuente vieja a diario. El fin de semana sin pipas y con mucha más cerveza, y canciones y risas. Prácticamente todo el día, y toda la noche juntos. Y así todo el verano, un montón de veranos. Nos queríamos mucho. Yo les quería muchísimo, desde luego.

¿Habéis sentido alguna vez el dolor físico que produce la ausencia del ser querido? Cuando te deja un novio, o una novia, y te duele, pero de verdad, te duele el pecho. Pues imaginaos lo que duele la ausencia de ocho seres queridos. El verano de Ricky y María y su pasito p´alante fue el primero de varios veranos dolorosos. La edad adulta. Menuda mierda. Los veranos empezaron a empequeñecer, hasta llegar a éste, tan recortado que no sabe ni cómo empezar.

Ahora veo a alguno de aquellos amigos muy de vez en cuando, a parte de Ismael, que como somos primos  nos vemos cada vez que voy al pueblo, o casi. Algunos somos amigos de facebook, ya ves tú. Y no todos. Algunos ni siquiera se hablan entre sí. Pero es lo que hay, el tiempo pasa y se lleva casi todo por delante. Se dice que el amor es perecedero pero que un amigo es para siempre. Yo no estoy de acuerdo, los hay que sí, los hay que no. De cualquier modo gracias a ellos pasé unos veranos inolvidables, y a aquellos amigos, los de mi memoria les sigo queriendo muchísimo. Y supongo que también gracias a ellos sigo esperando cosas increíbles de cada verano. Aunque como dicen los de Yo también fuí a EGB, ya no hay nostalgias como las de antes.

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