viernes, 20 de septiembre de 2013

Carta a un príncipe azul.

Hola!

Pues verás, tengo en el hombro izquierdo un angelito azul cielo y en el derecho un pequeño demonio verde. El uno me dice que me calle, y el otro que no, que siga. No sé cuál me dice qué, la verdad. Pero yo voy a seguir, porque llevo unos días dándole vueltas, y total, para qué guardármelo. 

Me queda claro que no quieres complicaciones, lo sabía de antemano. Pero verás, Disney me ha fastidiado la vida, como a tantas otras mujeres, así que tenía que intentarlo, tengo que intentarlo. A pesar de saber el resultado, voy a intentarlo, porque yo soy muchas cosas, pero sobre todo soy una mujer asombrosa y nada cobarde. 

A mí lo complicado me parece encontrar a alguien con quien todo parece fácil, alguien que me gusta tal y como es y a quien parezco gustarle tal y como soy. A eso llamo yo complicación. Lo que viene después es la parte fácil. Desde mi punto de vista se sigue adelante y se disfruta mientras dure. A mí, que nos hayamos cruzado ya me parece un milagro, y yo soy muy de tirarme al río, aunque el agua esté helada, aunque haya poca agua, aunque el fondo sea fango o esté lleno de piedras de las que resbalan, o de las que me hacen daño en los pies. 

Por supuesto que no nos conocemos, eso ya lo sé yo. Pero también sé que no me hacen falta más de 30 segundos para saber que alguien me gusta, y que el sentimiento es mutuo. Cuando uno planta tomates, basta con unas semillitas, y luego ya vienen el sol y el agua. Y con un poco de esto y de lo otro, la planta crece. Eso lo sabes tú mejor que yo. Pues a mí esto me parece lo mismo. La semillita está, y no me digas que no, porque yo la he visto. La he sentido. 

Yo por algo así me tiro al río que haga falta, sin contemplaciones, sin ver si llevo puesto bañador o zapatillas de agua. Yo por algo así voy donde haga falta, y hago lo que haga falta. Yo, por algo así, daría mi vida entera. 

Aunque esa soy yo, claro está. No tu. Pero tenía que decírtelo, y espero que lo entiendas.Tenía que intentarlo, porque todo esto dentro no me está dejando espacio. Me estaba ahogando. Y si de repente tu dijeras, pues tienes razón, yo encantada. Y si de repente dices, esta mujer está loca de remate y me alegra irme a la otra punta del país, pues no estaré tan encantada, claro, pero lo entenderé.

Yo tenía que intentarlo, si no, no sería yo.

Besos!!

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